La cueva más larga del mundo

Se encuentra en Kentucky, Estados Unidos. Cuenta con 652 km de túneles y varios circuitos turísticos para explorar.

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Bobby Beams saca un pequeño encendedor del bolsillo de su pantalón y lo levanta. ¿Hay alguien que me daría 20 dólares por este mechero? Difícilmente”, dice el guarda forestal mientras se voltea hacia una caja de distribución. Un clic y la iluminación eléctrica en el techo de la cueva se apaga. De repente, está totalmente oscuro a unos 75 metros bajo la superficie del parque nacional Mammoth Cave, en el sur de Kentucky.
”¿Y ahora? ¿Quién me ofrece 20 dólares?”, pregunta Beams con una breve sonrisa en medio de la oscuridad. El encendedor forma parte del equipo básico de los guardaparques: “Debe ayudarnos a salir de la cueva en caso de que se corte la electricidad”, agrega. Sin luz artificial, sería imposible encontrar el camino.
El sistema de pasillos, galerías y escaleras es demasiado intrincado.
Mammoth Cave es la cueva más larga del mundo y fue declarada parque nacional en 1941.

Hasta el momento se han descubierto en la cueva 652 km de pasillos, o sea, casi la distancia entre las ciudades de Buenos Aires y Córdoba. Los geólogos creen que en realidad el sistema de cuevas es bastante más largo.
La cueva se formó por la acción de las aguas subterráneas buscando su camino a través de la piedra caliza blanda del subsuelo. Como el Green River fue cavando durante millones de años su lecho cada vez más profundamente en las montañas, también fue arrastrando cada vez más hacia abajo las corrientes subterráneas. En varios niveles se formaron grandes salas y estrechos pasos por la fuerza erosiva del agua.

Varios caminos para elegir

En el centro de visitantes se ofrecen varias excursiones. Algunas solo duran 30 minutos, otras hasta seis horas y media. Una de las más populares es la caminata llamada “Domes & Dripstones”, de dos horas, que Bobby Dreams va a realizar este día con los turistas. Una cosa está clara: esta excursión no es recomendable para personas que sufren de vértigo o claustrofobia. “Estamos a gran profundidad de la superficie. Si alguien se ve en apuros aquí, no puede escapar fácilmente”, dice Beams.
La caminata permite hacerse una buena idea de cómo se fueron formando las cuevas por la acción del agua desde hace siete millones de años. La excursión termina con una visita a la formación rocosa Frozen Niagara. La roca, que tiene el aspecto de una gigantesca catarata petrificada, es uno los motivos más fotografiados en el parque.

Unos 520.000 turistas visitan cada año Mammoth Cave, una afluencia que se ubica en la mitad de la tabla de los 59 parques nacionales de Estados Unidos. Sin embargo, para esta región rural, el flujo de turistas es muy importante: en Horse Cave, al este del parque nacional, algunos comercios están abandonados y hay una estación de servicio en estado ruinoso. Aquí, el pasado fue mejor que el presente.
El deseo de un futuro que sea como el esplendor de antaño parece ser grande. Tal vez por este motivo se entienda que entre el 72,9 y el 78,9 por ciento de los electores de los condados de Edmonson, Hart y Barren, en donde está situado el parque, votaron por Donald Trump. Quien solo tenga tiempo para una sola excursión por la cueva debería optar por el “Historic Tour”, un recorrido de 3,2 kilómetros que dura dos horas y comienza cerca del centro de visitantes.

220 años de expediciones

La entrada natural a la cueva fue descubierta en la década de 1790 por los primeros colonos blancos. A diferencia de otras excursiones, el recorrido ofrece al principio mucho espacio a los participantes: caminos compactos discurren por salas altas y anchas que recuerdan a catedrales, hasta llegar al Giant’s Coffin, una piedra gigantesca donde se hace estrecho el sendero.

Poco después, el camino pasa sobre un pozo de 32 m de profundidad, el Bottomless Pit, y termina en el impresionante Mammoth Dome, a una altura de casi 100 m. La guardabosques Susan M. Rasche cuenta cómo usaron la cueva los indígenas americanos, que hace 5.000 años extraían yeso de esta caverna, y los colonos blancos, que sacaban de la Mammoth Cave salitre que necesitaban como componente de pólvora durante la guerra anglo- estadounidense de 1812.
Las primeras excursiones por la cueva ya se organizaron en 1816. Fue el inicio del desarrollo turístico de la región. Durante algún tiempo, alrededor del año 1842, se intentaba, sin éxito, curar en la cueva a enfermos de tuberculosis. En 1908, la Mammoth Cave fue por primera vez cartografiada. Sin embargo, el nombre Mammoth Cave sigue siendo un misterio: “Aquí nunca han encontrado huesos de mamut”, dice Rasche.

Nota completa publicada en revista Weekend nº 535, abril 2017.

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