Una corvina que brilla en el río

Herradura, distante a 40 kilómetros de la ciudad de Formosa, brindó una excelente pesca de variada y de su estrella, la corvina de río.

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Junto a Quique Abbate visitamos Formosa, invitados por el Ministerio de Turismo a la presentación de la XV Fiesta Nacional de la Corvina de Río (ver recuadro) que se realizó unos días después. Se trata de una las festividades más importantes del país, que tiene como escenario la villa turística de Herradura y que convoca a un número siempre creciente de pescadores y turistas.

Herradura debe su nombre a la forma de la laguna que brota a 4 km de distancia, y alrededor de la cual se han instalado muchísimos campings y alojamientos. Este paisaje natural ofrece excelentes servicios para una estadía al aire libre, disfrutando de paseos náuticos y excelente pesca. Los más experimentados aficionados del noreste del país son quienes concurren en busca de la corvina rubia en los arroyos que enlazan la laguna Herradura con el río Paraguay. Es un preciado pez de agua dulce que comparte los anzuelos con otras atractivas especies. Y que necesita mucho calor para activarse, motivo por el cual se realiza la fiesta en el mes de febrero.

Para el concurso celebrado hace unos días se prepararon tres grandes bajadas de lanchas y se terminaron los muelles flotantes. A nosotros nos recibió Jorge Ferro, asesor de Turismo, Logística y Transporte. Nos dirigimos a la costanera donde se desarrolló la presentación oficial del evento, en un acto encabezado por el intendente municipal Juan Carlos Gómez, y el ministro de Turismo de Formosa, Ramiro Patri.

Rumbo a la laguna

Terminada la reunión, nos esperaba con un asado Pablo Miño, propietario de las recién inauguradas Cabañas El Cortijo. Un excelente emprendimiento familiar, rodeado de un monte nativo donde podemos disfrutar de la paz de la naturaleza, por ejemplo avistando más de 500 especies de aves, monos carayá y yacarés. Y todo enmarcado por el arroyo Salado. Al día siguiente, a las 8 horas nos pasó a buscar el guía Reinaldo Sapo Saporitti, referente de la zona y conocedor de los arroyos como nadie, con quien íbamos a compartir dos jornadas completas de pesca.

Partimos navegando por el arroyo Salado, el más largo de la provincia de Formosa. A pocos minutos ya nos encontrábamos en la laguna Herradura, en la desembocadura con el río Paraguay. Rápidamente preparamos los equipos, colocando sobre la madre del reel un plomo corredizo de 30 g y terminando con un anzuelo Pro Mustad 4/0 (pata larga). Encarnamos con morena coluda, una especie de morena de no más de 15 cm de longitud. Las zonas que relevamos poseen una profundidad media de 3 metros. La clave para dar con estas corvinas de río es buscar los remansos, donde normalmente las encontraremos en cardumen. La especie posee una gran particularidad: en su afán por alimentarse, tiene una llevada muy sutil y casi imperceptible. Hay que estar muy atentos. Pero a su vez las corvinas son muy voraces, con una boca protráctil con la que succionan fuertemente, lo que hace que la mayoría de las piezas vengan clavadas de su estómago y por más que nuestra intención sea pescar con devolución no les salvaremos la vida. Por esa razón el reglamento de pesca es muy estricto y sólo permite capturar cinco piezas por pescador y por día. Nosotros utilizamos equipos livianos: cañas de no más de 1,80 m y de acción de 10 a 13 libras (1 libra: 0,453 kilos).

Amplia variedad

En el primer día de pesca obtuvimos casi todas las especies presentes en esta laguna. Recorriendo y testeando los sectores habilitados para la actividad dimos con bagres chaleco, bagres blancos, amarillos, palometas, tres puntos, patíes, mucha presencia de pirañas chicas y la estrella principal que vinimos a buscar: la corvina de río. Las corvinas son de porte chico y su medida mínima reglamentaria es de 25 centímetros. Su longitud promedio es de 35 cm. Nosotros tuvimos la oportunidad de sacar varias que, para sorpresa del guía, llegaron a los 40 cm. Se trata de un hermoso pez plateado, de pequeñísimas escamas y muy filosos dientes. Cuando erramos el pique, al ver nuestra carnada inmediatamente nos damos cuenta de su ataque, diferenciándose de las pirañas que destrozan a la coluda en cada pique. Ya al atardecer dimos por finalizada esa jornada para reponer energías para el próximo día.

Otra gran pesca

En la segunda salida buscamos a la especie en el río Cortapick, pero sólo dimos con gran cantidad de variada. Y como únicamente nos quedaba media jornada por delante, decidimos volver a la boca del río Paraguay, evidentemente el lugar más rendidor para dar con las codiciadas plateadas. Ni bien anclamos se sucedieron los piques uno tras otro, motivo por el cual decidí probar suerte con una artillería de señuelos, pero no obtuve ni una sola respuesta, mientras Sapo sumaba una seguidilla de piques.

La mejor despedida

Teníamos la posibilidad de probar con señuelos en unas correderas de costa. Reinaldo puso proa a esa barranca y en no más de 20 minutos estábamos haciendo unos intentos. Tuvimos unas cuantas llevadas pero no pudimos clavarlos, y nos quedamos con ese sabor amargo de no poder izarlos. Realmente esta hermosa zona de Formosa se ha transformado en un excelente pesquero, que muchos amantes de la buena pesca deportiva van descubriendo año tras año. Sólo basta navegar unos pocos minutos para estar en los lugares estratégicos, como son las bocas de los arroyos o sus afluentes, y ni hablar del mismo río Paraguay. Contentos con el resultado de la pesca, dimos por concluido el relevamiento habiendo disfrutado de esta especie tan particular que nos ofrece la laguna de Herradura y sus alrededores. Será hasta un nuevo cruce de líneas.

Nota completa publicada en revista Weekend nº 534, marzo 2017.

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