Tejidos que hicieron historia

Un repaso por la membrana de Gore-Tex, madre del concepto impermeable-respirable en las prendas técnicas.

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Como muchas grandes innovaciones, el Gore-Tex no fue inventado, sino descubierto. En 1969, un hombre llamado Bob Gore estaba en el sótano de su casa en Newark (Delaware, Estados Unidos) haciendo experimentos con una pieza de PTFE (politetrafluoroetileno), mejor conocido por su nombre comercial: teflón. Bob trabajaba en la empresa de su padre Bill, un exingeniero de DuPont, que ahora tenía una compañía llamada W.L. Gore and Associates. Básicamente usaban el PTFE para recubrimiento aislante de cables para telecomunicaciones y aviación. Una de las cosas que experimentó Bob es ver qué pasaba si estiraba considerablemente al PTFE. Así vio que podía hacerlo hasta conseguir un film que virtualmente no pesaba nada. Esta piel sintética o membrana contenía billones de poros microscópicos y Bob encontró algo auspicioso: las gotas de agua no pasaban a través de la membrana, pero el húmedo vapor, el mismo que sale del cuerpo cuando uno transpira, sí podía atravesarla.

En otras palabras, Bob descubrió que esta membrana de teflón expandido, o ePTFE, podía ser impermeable a la lluvia, pero permeable al vapor de la transpiración. Y el gran problema de las camperas para outdoors de aquella época era que condensaban prácticamente toda la transpiración. Eran impermeables sí, pero por dentro uno quedaba virtualmente empapado por la humedad del propio cuerpo. Lo genial fue entonces introducir la membrana de ePTFE en un tejido, para que ese vapor pudiera escapar del interior de la campera. A esa propiedad se la llamo respirabilidad. Habían nacido las prendas impermeables-respirables.

Un escudo contra el mal tiempo

Desde entonces Gore-Tex ha desarollado toda una familia de productos técnicos y otras marcas han generado sus propias tecnologías impermeables con respirabilidad, basta ver la gran cantidad de diferentes etiquetas al respecto que incluyen la mayoría de las prendas outdoor de reconocidas marcas. Muchos de estos tejidos impermeables-respirables usan dos clases de construcciones principales: 2 capas y 3 capas (2C y 3C). Un tejido está laminado en 2C cuando la membrana va pegada al tejido exterior, y tiene un forro interior colgante de protección, generalmente de malla (mesh). Y estará laminado en 3C cuando el bloque tejido exterior más membrana va pegado (formando un sándwich) a una tercera capa interior fina y resistente, que cumple la función de protección de la membrana.
En general, las prendas en 3 capas son más técnicas, livianas y menos voluminosas. Las de 2 capas suelen ser menos rígidas, generalmente, algo más respirables y dan más concesiones al diseño y a la estética. La capa exterior, tanto en la construcción 3C como en la 2C, lleva un tratamiento durable de repelencia al agua –o DWR– para optimizar el funcionamiento del tejido.

Ventilación

Los productos transpirables de todo tipo funcionan mejor cuando el aire interior (en la campera) es húmedo y cálido, y el aire exterior es frío y seco. Esto facilita que
se evapore el exceso de humedad. Cuando el clima es cálido y húmedo, la condensación podría acumularse en el interior de la campera. Por eso cualquier tipo de característica de ventilación en la ropa impermeable mejora la transpirabilidad, independientemente de la tela. Por ejemplo, en una campera la ventilación se encuentra típicamente en cierres axilares, a través de tejidos de malla en los bolsillos y, principalmente, en su cierre frontal. Detalles a observar al momento de comprar.

Nota completa publicada en revista Weekend 533, febrero 2017.

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