Helicópteros de rescate

Valientes pilotos arriesgan sus vidas cada primavera en Nepal para salvar a los escaladores del Everest que no alcanzan la cima.

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Todos los años, de abril a junio, los montañistas más arriesgados intentan alcanzar la cima del Everest, en Nepal. Se trata de una ascensión a más 8.848 km sobre el nivel del mar que presenta grandes complejidades: el clima es extremadamente frío aunque sea primavera, hay vientos muy fuertes que nublan todo de golpe y la altura requiere de varias semanas de aclimatación en el Campamento Base (a unos 5.300 msnm), antes de emprender la meta final.
Nepal es un país con grandes carencias, pero los sherpas (guías locales) son esenciales para que los escaladores cumplan su sueño. En paralelo, hay otro equipo listo para atender cualquier imprevisto: los pilotos de helicóptero, encargados de rescatar a los rezagados en la escalada, ayudar a los que sufren de hipotermia, mal de altura o cualquier inconveniente que les impida continuar. Ellos llegan de diferentes partes del mundo para conducir los poderosos B3.

De la realidad a la TV

Esta actividad se verá reflejada en el programa de Discovery Channel, Rescate del Everest, que cuenta con una inevitable cuota de dramatismo. El equipo televisivo, comandado por el escalador y director Joe French, se dedicó a registrar –de manera no invasiva– la actividad de seis pilotos durante la primavera del 2016. French fue uno de los pocos sobrevivientes al terremoto que se produjo en el monte un año antes y que marcó el cierre de las actividades. Cuando se reabrió el acceso, volvió para mostrar lo que estos verdaderos héroes hacen por los escaladores y los habitantes de la región, compilando historias en situaciones extremas.
“No somos héroes –aclara Jason Laing, un neozelandés que lleva 5 años piloteando helicópteros en la zona–. Sólo estamos haciendo nuestro trabajo.” Para establecer una relación estrecha con su copiloto, lo llevó a vivir a su casa, pensando en forjar un entendimiento que les permitiera brindar rápida respuesta en las emergencias: “Siempre tengo el mismo equipo y funcionamos muy bien juntos”, manifiesta.

El suizo Lorenz Nufer, quien tuvo su primera vez en Nepal luego de ser rescatista en los Alpes, asegura que nada te prepara “para este tipo de emociones. Durante el vuelo estás ocupado tomado decisiones. Hay que calcular el peso que llevás, el combustible que te queda, la incidencia del viento… Cuando volvés, reflexionás sobre todo lo que sentiste”.
Los pilotos deben usar oxígeno para no marearse con la baja presión. “Es naif pensar que no te vas a arriesgar –completa French–. En el campamento base las cosas comunes son más difíciles; dormir, por ejemplo, es complicado; tenés sueños vívidos por la altura. No hicimos un reality. Son personas de verdad y mostramos lo que hicieron. No sabíamos con antelación lo que iba a pasar.” A partir de este mes, su trabajo casi desconocido podrá valorarse a través de miles de pantallas en todo el mundo.

Nota completa publicada en revista Weekend 533, febrero 2017.

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