Jungla salvaje

El Rainforest Challenge, la emblemática competencia off road en la selva de Malasia, festejó su 20 aniversario con una edición extraordinaria. Nota con video.

Por

En el año 1997 se creó una de las competencias off road más exigentes, considerada en la actualidad como una de las 10 más importantes del mundo. La espectacular selva de Malasia, con innumerables ríos y vegetación exuberante, fue el marco inspirador para la génesis de esta aventura extrema. Muy pronto la belleza de los paisajes, y la amabilidad y simpatía de los habitantes locales captaron la atención del público europeo y de otras naciones, que encontraron en el Rainforest Challenge (RFC) la oportunidad de medir destrezas en una competencia off road de características únicas. Así el RFC fue creciendo en número de participantes y países concurrentes, llegando a reunir gente de todos los continentes.

Es que no solo se trata de una competencia para medir destrezas y motores: es mucho más que eso. Mi primera nota del RFC en Weekend se tituló “Jungla de Babel”. Las intensas lluvias nos habían obligado a permanecer un día en el campamento sin poder movernos de allí, y así fue como se generó una competencia de trabalenguas, en cada idioma de los que estábamos allí. La diversidad era inmensa y resultó una jornada muy divertida.
El RFC es lo que se comparte, es dormir en un catre, por el que a veces pasa el agua de lluvia por debajo. Es bañarse en los ríos. Son los sabores, los sonidos, los aromas. Es la convivencia, el campamento, las inclemencias del tiempo, las contingencias, los caminos recorridos, los pueblos transitados, las costumbres, la cultura, la diversidad y el permanente desafío con uno mismo. Numerosas anécdotas se cosechan año a año, forjando los recuerdos de cada edición.

Efemérides

En 2003, uno de los equipos italianos quedó inmortalizado en filmaciones y fotos con un espectacular vuelco de frente, al entrar en un río, durante una de las pruebas especiales. En 2004, por ejemplo, el equipo compuesto por Paraguay y Argentina participó de la competencia y sorprendió por su apasionamiento y garra. Y sus imágenes quedaron plasmadas en afiches y publicaciones de todas partes del mundo. Con los representantes de Uruguay nunca faltaban las rondas de mate. Equipos de Polonia, Portugal, España, Italia, India, Australia, Sri Lanka, Venezuela y muchos más fueron dejando su huella en las diferentes ediciones a lo largo de estas dos décadas. Recuerdo un año en el que el sendero por el que transitaba la caravana se vio totalmente interrumpido por un desprendimiento de tierra de una ladera. Así que entre todos y por turnos hubo que esculpir nuevamente el camino. Nos demandó todo el día abrir nuevamente el paso.

El año 2007 se recuerda como el más duro y extremo en estos 20 años. Las lluvias monzónicas demostraron toda su intensidad desbordando ríos e inundando todo. Ese año debimos ser rescatados por el ejército, saliendo de la selva solo con lo puesto, ya que los vehículos permanecieron en ella un largo tiempo hasta que las aguas volvieron a la normalidad. Por todo esto, al recibir la invitación con motivo del 20 aniversario no lo dudé, quise vivir nuevamente el espíritu del RFC.

Un nuevo hito

Así, el 2016 entra en la historia como el año con mayor participación femenina, con cuatro equipos con mujeres al volante. Dos de Malasia, uno de Tailandia y uno de Brasil. Se trata de una competencia con mucha exigencia física, además de destreza en la conducción. En la zona de tribus aborígenes de Pahang y Perak, parte del campamento se realizó en las montañas. Sus habitantes asistieron entusiastas a presenciar las pruebas especiales que realizaban los vehículos de la competencia. Una de las noches se organizó una fiesta tribal con danzas típicas y música al ritmo de la percusión de instrumentos de caña de bambú, que nos hizo bailar a todos. Había un escenario realizado totalmente en bambú y ornamentado con ramas de palmera tejidas. Todos danzábamos con coronas y collares de palmera. Fue una noche mágica en el espítiru del RFC, que se complementó al día siguiente con los hombres de la tribu que realizaron una competencia de puntería con cerbatanas, demostrando su habilidad.

Luis Wee, el creador del RFC, nos explicaba que el evento se fue profesionalizando cada vez más. Muchos de los participantes tienen vehículos súper preparados específicamente para las características del terreno. Pero el RFC está abierto a entusiastas de todas partes del planeta, dispuestos a vivir esta experiencia. Como en el caso de las participantes de Brasil, que compitieron con una pick up Nissan Navara.

Encanto brasileño

“Lo que se vive en el Rainforest es una experiencia única e inolvidable”, comentaba Fabiana Martins, quien participaba por segunda vez. Para su compañera, Julieth, este era el debut. La espontaneidad y alegría del team femenino del Brasil se ganó instantáneamente la simpatía del resto de los competidores.
Sobre el final, el primer puesto estuvo muy reñido, pero ganó el equipo malayo Maxxis por un punto sobre el equipo ruso, que obtuvo el segundo lugar.
Durante los últimos días de competencia, 27 equipos de un total de 36 se atrevieron a ingresar en la llamada Twight Zone, que es la más extrema. Este año los competidores pudieron sortear las dificultades del terreno y lograron salir intactos, para continuar luego a las pruebas finales en la zona de Cameron Higlands.

Más tarde vendrían la ceremonia de clausura con la entrega de premios y las emociones de los ganadores. Las competidoras de Brasil subieron a recibir su premio con el cartel de la prueba especial que completaron con éxito, logrando así el aplauso de todos. En sus 20 años el Rainforest sigue siendo una experiencia muy intensa e interesante en la que se entrelazan diferentes costumbres y culturas, gracias a la diversidad de naciones que se congregan en torno a la aventura. Aunque sea una vez en la vida habría que experimentarlo.

Nota completa publicada en revista Weekend 533, febrero 2017.

Deja un comentario