Corvinas del Karnac

En cercanías de las playas de Mar de Ajó se puede realizar una entretenida pesca costera, con una muy buena variedad y excelente calidad de ejemplares.

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Con la proximidad de las vacaciones veraniegas y la gran pesca que hay en este momento en toda la costa atlántica, fue bastante complicado elegir un lugar para realizar este relevamiento y mostrar las bondades del pesquero en cuestión. Entre diferentes comentarios de pescadores y lugareños analizamos cuál se arrimaba a nuestras pretenciones y de ahí en más encarar la salida con un grupo de amigos, sumando a varios chicos apasionados por este tipo de pesca costera, íntegramente realizada desde la playa.

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Luego de varias idas y vueltas decidimos hacer base en el balneario de Mar de Ajó y de ahí partir hacia dferentes pesqueros, utilizando como transporte todos vehículos 4×4 para poder llegar, arena mediante, a los ámbitos más rendidores. La idea era comenzar en Nueva Atlantis y terminar en el barco hundido Karnac, un sector muy conocido por los pescadores de costa. Sinceramente, no teníamos dudas en cuanto a la pesca en sí, pero contemplando el estado del tiempo fuimos programando según lo que el clima nos permitiera, ya que se auguraban jornadas de mucho viento y a veces se torna muy complicado pescar desde la playa. Pero el día llegó y fuimos preparando todos los equipos que íbamos a utilizar, teniendo en cuenta que padres y amigos deberían hacerse cargo de los elementos para los más chicos, tarea para nada sencilla ya que son los que quieren las mejores cosas y obviamente “las que pesquen más”, como suelen decir.

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Equipos utilizados

En las zonas conocidas como Los Chalets, Las Cruces y el Karnac, la canaleta con buena profundidad corre muy cerca de la costa, por lo cual no se necesitan tiros desmesurados para lograr piques, siempre y cuando los peces estén decididos a comer allí, si no –como sucede habitualmente– hay que lanzar lo más lejos que podamos.
Hoy por hoy existen técnicas y equipos que hacen fácil lo difícil en cuanto a distancias a lograr, solo debemos aceitar el estilo y con varios tiros de práctica lograremos nuestros lejanos objetivos. Los equipos preparados fueron cañas de 3,60 a 4,20 m de grafito, con reeles frontales y rotativos con buena capacidad de carga, y líneas convencionales de un solo anzuelo y las denominadas “by clip”. Todos los reeles fueron cargados con nylon de 0,26 a 0,31 mm, con el agregado de una salida trafilada de 0,35 a 0,70 mm que soportara el chicotazo en el momento del lanzamiento. Las líneas se pueden armar sobre las salidas anteriormente mencionadas o atarlas al final como un complemento.

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Los anzuelos a emplear deben ser 3/0 al 5/0, atados con nylon 0,60 mm para evitar enrulamientos y cortes. El tema plomadas es muy importante: llevar una buena variedad tanto en pesos como formatos, que iremos utilizando según la fuerza de la corriente o marejada. Los formatos más usados son los del tipo satélite con aletas, plomos con alambre de destrabe, peras, anclas y algunos triángulos. Los pesos pueden variar entre 150 y 240 gramos.

En cuanto a carnadas, no varía mucho de lo habitual: anchoas, langostinos, camarones y calamaretes chicos. Como siempre decimos, se deben mantener frescos con hielo, en conservadoras que no sean expuestas al sol. Hay mucha diferencia cuando se pesca con carnadas frescas o con las que están pasadas o fuera de estado. Tampoco debemos olvidar los posacañas o haraganes, que son de suma importancia no solo para descansar de la caña en mano, sino también para cuando debemos trabajar un pescado fuera del agua o encarnar o desenredar alguna galleta.

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Comienza la pesca

Nuestro viaje comprendería dos días de pesca llegando por la tarde del primero para aprovechar la caída del sol y la marea en bajante que se produciría en ese momento. Cuando arribamos al lugar colocamos la camioneta en modo 4×4 y transitando unos pocos kilómetros accedimos a la zona de Los Chalets para hacer los primeros tiros, que no tardaron en llegar porque nuestro amigo Luis Feinel parecía que hubiera viajado con el equipo armado: cuando quisimos acordarnos ya estaba preparando para tirar y al cabo de unos pocos minutos tenía la primera corvina rubia capturada. Realmente parecía “un cuento de pescadores”, pero nada más alejado de la realidad. Bien cabía la típica frase que se dice en estos casos: ¡está lleno, hay más pescados que agua!

Cuando nos disponíamos a armar los otros equipos, un llamado de nuestro amigo Pablo Ibañez nos invitaba a pasar la tarde con él y nos contaba que estaba haciendo una pesca tremenda, muy cerca de donde nos encontrábamos nosotros. Cargamos todo en la camioneta y enseguida divisamos a Pablo, junto a su suegro y sobrino: los tres tenían un pez clavado en cada una de las cañas que utilizaban. Haciendo uso del gacebo que ya habían armado, nos acomodamos y pronto teníamos todo listo para comenzar una tarde de pesca.

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Festival de piques

Era increíble ver la cantidad de corvinas, brótolas, gatuzos y bagres de mar que estaban saliendo. Un pique tras otro y tirando no más de 70 m. Un poquito más alejados estaban Facundo Ontivero y Horacio Fernández, con la misma cantidad de respuestas, pero utilizando calamaretes chicos obtenían mejor calidad de corvinas. Iba cayendo la noche y sinceramente estábamos cansados de pescar. Se notaba felicidad en la cara de los chicos, tanto que armaron su propio concurso.

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Aún nos quedaba el otro día completo, por lo que decidimos cargar todo e ir juntos a comer un asado y acomodar los equipos para la jornada siguiente. Nos despertamos bien temprano, con las primeras luces del día, para pescar solo en creciente y ver si cambiaba el estado y cantidad de piques. Nos tocó una mañana por demás ventosa y era casi imposible soportar la arena en el cuerpo, pero igualmente intentamos un rato con muchos menos equipos en acción, aunque con igual cantidad de pescados capturados. Impresionante los piques que teníamos, y esta vez más cerca. La mayoría eran grandes corvinas rubias mezcladas con alguna variada menor, pero caña en mano pudimos disfrutar de cada uno de los piques. Las inclemencias del clima nos invitaron a irnos, ya con el objetivo cumplido. Estamos ante una temporada sin igual. Todos los pescadores que puedan acercarse al barco hundido Karnac, en las inmediaciones de Mar de Ajó, no se van a sentir defraudados, sino con muchas ganas de volver, y pronto.

Nota completa publicada en la edición 532 de revista Weekend, enero 2017.

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