Conducción en las playas

Técnicas y medidas de seguridad para conducir atv y utv en los médanos de la costa.

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En cada nueva temporada veraniega en la costa atlántica suelen repetirse incidentes y accidentes con distintos tipos de vehículos. La mayoría de estos siniestros, algunos fatales, suceden en la arena a bordo de cuatriciclos, motos y hasta camionetas 4×4 que son conducidas por personas que sólo buscan divertirse, pero sin la más elemental capacitación para controlar este tipo de vehículos sobre un terreno no habitual y complicado. El desconocimiento de las normas viales y hasta del manejo de vehículos que requieren un entrenamiento previo es moneda corriente. Por eso es muy importante tener en cuenta una serie de recomendaciones para que las vacaciones en familia no se transformen en un lamentable momento.

Casco, luces y banderita

En un UTV, tanto el conductor como el acompañante deben usar el cinturón de seguridad. Y cuando se monta un cuatriciclo se debe emplear casco. También resulta fundamental que los vehículos circulen con todas sus luces encendidas, incluso de día, dado que de esta forma se los ve con mayor facilidad.
Otra medida de seguridad es el uso de banderitas (de colores llamativos: naranja, rojo, verde, celeste) colocadas en el extremo de una antena de no menos de dos metros de altura, atornillada a la parte trasera del vehículo, para que así se vea que entre los médanos y arbustos está circulando un rodado que muchas veces es pequeño.

Otra buena práctica es prestar siempre atención al ruido de motores, que suelen anticipar la presencia de un vehículo aunque no se lo vea.
Uno de los primeros cuidados que debe tener quien decida internarse en la arena con un vehículo es la presión de las cubiertas. Para eso siempre hay que contar con un manómetro y darle la misma presión a todos los neumáticos. Si se lleva mucho peso con pasajeros y tráiler hay que bajarla para lograr una pisada más ancha.
Pero también hay que tener en cuenta que si la presión es muy baja se corre el riesgo de destalonar una cubierta en un giro muy cerrado o muy veloz. Para evitar este problema, las curvas deben tomarse lo más abiertas posible y a baja velocidad. Una vez que se abandona la zona de arena y se accede a piso firme hay que volver a inflar los neumáticos para que el vehículo recupere su estabilidad y capacidad de frenaje.

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Los médanos, un desafío

Para encarar médanos tener presente que se forman con el viento, por lo cual de un lado la pendiente es suave y del otro se corta abruptamente. En cuanto a la conducción, una de las primeras acciones es cómo se debe subir un médano. Antes que todo hay que rodearlo para tener una real dimensión del montículo. No se lo debe encarar a alta velocidad. Hay que recordar que el que sube tiene prioridad y debe frenar apenas pasado el filo del médano.

Otra situación que suele presentarse es aquella en la que subiendo un médano el vehículo se queda sin tracción a pocos metros de llegar al filo. En este caso, hay que frenar. Si el vehículo está inclinado, hacer que los acompañantes desciendan para aligerar el peso y permitir una maniobra más segura.
El conductor debe encarar la bajada siempre con las ruedas derechas, sin mover la dirección y manteniendo la tracción 4×4 de baja. Esta acción dará mayor seguridad para encarar la bajada marcha atrás con una mejor adherencia al piso. Nunca intentar girar, el vehículo podría volcar. Si se quedó muy inclinado y enterrado en la arena es recomendable el uso de malacate.

La otra acción es cómo bajar de un médano. Primero hay que asomarse lentamente y frenar en el borde con la trompa pocos centímetros antes del filo y cerciorarse que no suba ningún vehículo. Hay que evitar que el chasis apoye sobre la arena –efecto de “panzeo”–, dado que las ruedas no traccionarán. Siempre se debe colocar la tracción en 4×4, preferentemente en baja, para que el vehículo vaya “agarrándose” con el motor y con los frenos al mismo tiempo. Así, se protege el impulsor y la correa de transmisión. Los médanos se deben subir o bajar en un ángulo de 90º respecto al plano horizontal del montículo y en un sentido lo más recto posible, sin girar la dirección en ningún momento. Doblar las ruedas puede hacer que el vehículo se de-sestabilice y, en caso de velocidad excesiva, vuelque.

Otra recomendación

No dejar el vehículo muy cerca del agua o directamente sobre la arena húmeda. Cuando se llega al lugar elegido para pasar el día en la playa, el vehículo debe ser estacionado a una distancia no menor de 20 metros de la última línea de llegada del mar sobre la arena.
Nunca se lo debe dejar en una zona inclinada y con las ruedas semihundidas en la arena húmeda, ya que una ola fuerte o la subida repentina del mar podría provocar que se moje por dentro o que las ruedas se encajen.

Nota completa en revista Weekend 532, enero 2017.

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