Cazar también es cosa de mujeres

Si bien cada vez son más las mujeres que se meten en la actividad, encontrar una guía profesional en tierras pampeanas es algo fuera de lo común. Una singular historia de vida.

Pucha… me cambió el viento justo cuando estaban bajando” o “esperé que me diera tiro y le apunté a la tabla del cogote” son frases oídas cientos de veces en reunión de cazadores, pero sin duda resultan extrañas en boca de una mujer. Tan extraño como que ella sea una guía de caza profesional.

Griselda Estella es una pampeana cuya vida ha sido motivo de una interesante nota publicada por el diario La Arena, de Santa Rosa, en la edición del 9 de septiembre de 2009. El matutino la tituló: “Una mujer buscando su destino”.

Y fue precisamente en esa búsqueda que hunter greys –como se la conoce– emigró hace algunos años a la provincia de Mendoza. Fue allí que, transitando por la calle, un cartel que anunciaba “boxeo femenino” llamó su atención y la animó a probar suerte en el cuadrilátero. Poco tiempo pasó hasta que comenzó a entrenar y, luego de veinte peleas, obtuvo los “Guantes de Oro” de la Federación Mendocina de Box.

En la necesidad de mantener a su familia ante una separación –es madre de cuatro hijos–, también fue moza, chofer, telefonista en un estudio jurídico, vendió empanadas y –gracias a su atractiva figura– odalisca y promotora en las carreras automovilísticas de Top Race.

Pero –nos confiesa– su gran pasión siempre fue y será la caza. Ante nuestra pregunta sobre cuándo nació ese fervor, nos comenta que desde muy chica acompañaba en su provincia natal a su tío a “buscar carne”. Y agrega: “Lo nuestro no era por deporte, se cazaba para comer”.

Las vueltas de la vida, la nostalgia por su tierra y la necesidad de encontrar nuevamente un trabajo, la llevó de regreso a La Pampa. Allí fue donde la noticia de que un coto de caza de Quehué buscaba empleada le hizo renacer las esperanzas de trabajar en lo que le gusta, pero… era para la cocina. Igual aceptó el empleo y, poco a poco, se fue interiorizando del manejo profesional de ese tipo de emprendimientos. En el lugar, al ver sus conocimientos en las actividades cinegéticas, le permitieron paulatinamente interactuar con el guía del coto.

Más conocimientos

Mujer luchadora nata, se inscribió en los cursos de guía de caza mayor que imparte la provincia, para así rendir su examen y obtener su matrícula profesional. Dispuesta a perfeccionarse al máximo, terminó su secundario y actualmente está estudiando inglés, porque “es un idioma necesario en los cotos cuando vienen cazadores extranjeros”. “Soy una muy buena tiradora, sé rastrear
un animal y no tengo proble-mas –después de cazar– en
cuerear y despostar la pieza”, nos informa.

La pregunta obligada flotaba en el aire:

–Griselda… ¿cómo reaccionan los hombres al encontrarse ante una bella mujer guía de caza?

–En general, con sorpresa al principio, pero se adaptan perfectamente y se comportan en forma muy respetuosa. Eso sí, muchos no le comentan a su esposa que lo guiaba una mujer…

También nos cuenta que recibe el llamado de mujeres que –enteradas de su actividad– le solicitan que les enseñe a cazar.

Si bien no son muchas, mujeres cazadoras las hay. Y personalmente conozco algunas excelentes. Pero una guía de caza profesional, es indudablemente algo difícil de encontrar.

Y tanta es su pasión por la caza mayor, que se ha transformado en una asidua participante del Torneo de Jabalí al Acecho que organiza anualmente el Club de Caza de Quehué, aportando con su presencia una nota de color al evento. Por lo tanto, tenga presente que en su próxima salida de caza en La Pampa, su guía puede ser… una mujer.

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