¿Cómo disfrutar del kayak en invierno?

Las bajas temperaturas nos pueden alejar de esta pasión, pero con algunos recaudos podemos disfrutarla a pleno.

Por

Salir a pescar en kayak es una hermosa experiencia. Con los amigos que nos acompañan disfrutamos del entorno y de la pesca (tengamos la suerte de pescar o no). Y a su vez, nuestro cuerpo aprovecha la actividad física que requiere todo este “pasarla bien” que implica lo anterior.
Pero ¿qué pasa cuando el entorno persiste en convertir ese disfrute en un momento de ansiedad o de alarma? Vamos a intentar transmitir al lector las herramientas necesarias para que pescar en kayak en invierno (cuando generalmente las variables de niebla, viento y frío son más comunes) no pasen más allá del nivel de anécdota entre el grupo
de pertenencia.

La niebla

Año 2000 o 2001, pleno invierno, Laguna de Monasterio (espejo que conozco muy bien de haberlo visitado en cantidad de oportunidades) junto a mi amigo Sergio. En un bote a motor nos sorprendió un banco de niebla muy espeso y persistente en el tiempo. Sólo llegábamos a ver la proa del bote. Nos fondeamos y nos dedicamos a esperar que se dispersara. No disponíamos de GPS y los sonidos amortiguados por la humedad ambiente parecían proceder de todos los ángulos. Totalmente desconcertante. Generaba una sensación de inquietud. Ahora, extrapolemos la situación a encontrarse pescando en río abierto o mar. La sensación “de inquietud” se convierte en alarma en el más pintado kayakfisher. ¿De qué forma lo solucionamos? Muy simple. Teniendo en nuestro equipo un compás o brújula y tomando la precaución de conocer la orientación del punto de salida.

riopla fogata en isla c asado
El compás o brújula apuntarán siempre al norte, por lo cual resta aproar (poner proa hacia un punto determinado) nuestro kayak hacia la dirección o punto cardinal que (conocemos de antemano) tiene nuestro punto de embarque. Si disponemos de un GPS, nuestra situación está solucionada, dado que con el WP (waypoint) de embarque, el aparato generará una línea recta hacia nuestro destino, independientemente de las variables de viento o marea que podamos encontrar. La sensación de “hacer costa” atravesando un banco de niebla espesa y relativamente cerca del punto donde embarcamos será de relax total: llegamos, estamos seguros. Nos vamos a sentir realmente navegantes y nos ofrecerá confianza en nuestra orientación y toma de decisiones.

El frío

“El frío perdona menos a las mujeres, a los más delgados y musculosos y a los arrogantes.” Es una frase que tengo grabada en mi mente y que leí en un libro hace mucho tiempo, cuando estaba interesado en historia y técnicas de supervivencia.
Al frío no se le puede ganar y el frío no nos va a perdonar. El resultado de una larga exposición al frío (aun estando vestidos) o una corta exposición (depende la temperatura) si no tenemos protección alguna, es la hipotermia. Mucho se ha hablado y escrito sobre hipotermia (baja de la temperatura corporal hasta límites que pueden resultar incapacitantes para el ser humano) y no vamos a descubrir aquí la receta mágica para combatir el frío. Nuestra recomendación es que si no poseemos el equipo adecuado para estar permanentemente mojado y soportando viento (o dudamos de si su equipamiento para el frío es apropiado), no ingresemos al agua. Si el pronóstico estimaba una temperatura y a pie de costa o playa encontramos que es más baja que para lo que nos equipamos, no penetremos al agua. Si no tenemos dominada perfectamente y en pocos segundos la maniobra de reingreso al kayak, no ingresemos al agua.

mal clima fuio y niebla transportando
Dicho todo esto, recomendamos proteger las extremidades (pies y manos) con especial cuidado y usar un buen gorro de lana o polar grueso. Incluso existen en el mercado capuchas ajustadas de tejido polar (el viejo pasamontañas de lana reciclado al outdoor actual) que nos cubre cabeza, cuello, mejillas, nariz y oídos. Perdemos entre el 7 y el 10 % de nuestra temperatura corporal por la cabeza (algunos calculan un poco más), por lo que tener protegidos el cuello y la parte superior nos ofrecerá una sensación de mayor confort. Como expresamos antes, al frío no se le gana, por lo que si comenzamos a sentirnos incómodos (nadie mejor que nosotros conoce nuestros límites) y esa sensación le da paso a escalofríos intermitentes, salgamos del agua. El frío continuo interfiere en nuestra capacidad de toma de decisiones y merma nuestra respuesta física. Acompañar nuestra salida en kayak invernal con un termo de bebida caliente ayuda mucho. Nunca tomar alcohol para combatir el frío, es un mito peligroso.

El viento

Es más previsible que la niebla. Basta con consultar el pronóstico de la zona a navegar. Recomendamos chequear más de un pronóstico para contrarrestar estimaciones (el pronóstico del tiempo es eso, una estimación en base a variables y estadísticas), ya que pueden estar errados.
En todos los ámbitos aconsejamos hacer costa ni bien comenzamos a notar que el viento silba en nuestros oídos. Ese es el límite si no consultamos el pronóstico antes y estamos muy seguros de que “sólo es una racha”. No esperemos a que calme la intensidad: si se sostiene cinco minutos, nada garantiza que pare de soplar.

laguna gorro y cuello alto

Levantar todos los equipos y apuntar al lugar de embarque o tierra que tengamos más cerca y donde desembarcar no sea peligroso. Es una situación muy compleja, porque el viento sostenido genera oleaje, lo que afecta más todavía nuestro rumbo y nos exige concentración permanente, además de mayor esfuerzo físico, si no lo tenemos de espalda. Si el viento sopla de popa llegaremos más rápido, pero surfeando olas, lo que nos obligará a estar paleando y corrigiendo todo el tiempo para no permitir que nuestro kayak “saque la proa”, se cruce en una onda y pueda volcarnos.
Además de las olas, la deriva y el esfuerzo físico extra, las salpicaduras nos van a mojar. Y si no estamos adecuadamente protegidos, nos vamos a enfriar a pesar de estar paleando al máximo. Mucha atención.
Esperamos que estos simples consejos permitan sobrellevar los meses invernales de pesca en kayak y kayakismo recreacional con algo más de confianza y seguridad, y de esa manera ampliar la temporada a todo el año. Hasta la próxima.

Nota publicada en Weekend 527, Agosto de 2016.

CURES INVIERNO

Deja un comentario