Aparecieron los matungos del Plata

Relevamos el Río de la Plata donde siempre están los más grandes, claves y secretos para obtenerlos.

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Mirá la cola de ese pejerrey entre las boyas!”, exclamaba Luis Yáñez al segundo de haber apoyado la línea en el agua. Instantáneamente todo el grupo fijó su vista en el aparejo y muy despacio vimos cómo la boya color naranja del medio se alejaba lentamente. Cañazo certero y el primer pejerrey de casi un kilogramo de peso a bordo. Así comenzó nuestra jornada, sin tregua. Llega esta época del año y los amantes de la pesca de pejerreyes en el Río de la Plata empiezan a pensar en lograr el récord de la especie, haciendo foco especialmente en la zona de Playa Honda, sinónimo de paraíso para lograr los enormes matungos del Plata.

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La zona conocida como Playa Honda abarca todo el centro del río sin límites exactos y teniendo como parámetro exclusivo una profundidad media de 3 m. En este lugar debemos prestar particular atención a los días ventosos, ya que no encontraremos reparo alguno para la navegación, tornándose algo complicada cuando los vientos superan los 20 kilómetros por hora.

Rumbo al pesquero

Para llegar a esta zona de pesca debemos cruzar el canal Emilio Mitre, lugar muy profundo y que demanda mucha precaución. En estos momentos se encuentra trabajando la draga entre las boyas de los kilómetros 31 y 38, sector donde vamos a encontrar caños semisumergidos, algunas boyas de aviso y mucho escombro acumulado que forma refulados difíciles de cruzar, aun teniendo vasta experiencia en navegación.
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A partir del mes de agosto existen varias opciones para intentar la pesca: veriles, canaletas y los tradicionales bancos de arena y conchillas. Y el estuario cuenta con todas estas posibilidades, por lo cual queda en la experiencia y olfato del guía o pescador determinar a qué lugar acudirá. Esta primera impresión puede ser variada por algún dato certero de amigos o por la dirección e intensidad del viento. Los vientos que más favorecen para esta pesca son los del cuadrante sur y este, y siempre conviene pescar en creciente o pleamar.

Equipos recomendados

Los equipos más aconsejables para intentar esta pesca se hallan conformados por cañas de 4 a 4,50 m, tanto para reeles frontales como rotativos. Los reeles deben estar cargados con hilo multifilamento del 0,15 al 0,20 mm, preferentemente en colores fluor, aunque con el tiempo vayan perdiendo su tonalidad.
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También se los puede cargar con nylon monofilamento del 0,25 al 0,30 mm, al que la noche anterior debemos pasarle flotalíneas para que no se hunda en el momento de la pesca. En cuanto a las líneas, conviene utilizar las de tres boyas de un tamaño mediano y diversos colores que le sean útiles al pescador. También existe la posibilidad de agregarles un alargue, que podríamos llamar “cuarto anzuelo”.
Además, debemos tener siempre dentro del bolso alguna línea de boyas chicas, que pueden ser redondas, para utilizar cuando el río esté planchado o apenas rizado. En cuanto a las carnadas, llevar siempre buena variedad: mojarras vivas, filet de dientudo fresco, filet coloreado, mojarras saladas y hasta algún puñado de lombriz blanca. Y, por sobre todas las cosas, mantenerlas en buen estado de conservación.
Para realizar este relevamiento nos juntamos con Martín y Mauro Bittolo, previo paso por Tradición Garde en busca de exquisiteces para nuestro almuerzo. Y de ahí derechito a la guardería, no sin antes comprar mojarras vivas y aceite de pescado para la ceba.

Nota publicada en Weekend 527, agosto de 2016.

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