Los dorados más grandes de la temporada

Los logramos en Punta Cuevas, en el Paraná Medio, con carnada y señuelos.

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Los dorados esperan apostados entre las piedras bajo la barranca, pero a poca profundidad para sumergirse al veril que cae muy hondo a escasos metros. Entonces hay que usar señuelos de paleta larga pero recogiendo despacio. [ Ver fotogalería ]

Pese a que la Real Academia de Letras define a la palabra “soberano” como “muy grande, extraordinario”, se usa muy poco en nuestro país. Sin embargo adjetiva bien a los dorados conseguidos en Bella Vista en esta salida, pues son “soberanos” por dos causas: por su tamaño, de los más grandes vistos en mis últimas pescas, y porque los capturamos en la zona donde se libró la batalla del Paso de las Cuevas, última contienda de la Armada Argentina contra un ejército de otro país 127 años antes que la siguiente, en las Islas Malvinas.

Cuando uno ve cómo el río Paraná se angosta y su canal navegable se acerca considerablemente a las altas barrancas al sur de Bella Vista, Corrientes, se da cuenta por qué las tropas paraguayas colocaron en lo alto sus cañones para bombardear a las fuerzas brasileñas y argentinas, que lograron pasar sólo por su gran coraje.

Potencia dorada 
En esas mismas aguas sostuvimos otro tipo de batalla, sin enemigos, con diversión y un guía sensacional como Hugo Viccini. Pionero de la veintena de guías actuales de la zona y con un pasado en Prefectura Naval Argentina, conoce como pocos el río.

Nos acompañaban Choco y Tony, otros dos guías y ya amigos, tan amables como dispuestos a encontrar al dorado. Aguas abajo, a unos veinte minutos de marcha hicimos la primera detención de motor para probar con carnada viva (morena) y plomito de diez gramos al garete. En estos bancos de arena, en medio del río, suelen picar grandes ejemplares, máxime con la situación hídrica de ese día: el río alto pero bajando fuerte, de ocho centímetros en las 24 horas en el hidrómetro local.

La técnica que aplican Hugo y sus amigos es desplazar la carnada sobre el banco y aprovechar la caída al profundo veril que baja varios metros. Se pesca con el carretel liberado soltando nailon o multifibra y, cuando se siente el golpe seco del probable tarascón del dorado, se lo deja llevar para que se confíe y ponga todo el bocado en sus fauces. Entonces se traba el carretel, se baja la punta de la caña y cuando la tensión es correcta se levanta la vara una vez y bien firme. Tuvimos dos lindas acciones pero no las concretamos.

Nota publicada en la edición 525 de Weekend, junio de 2016. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

22 de junio de 2016

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