Lobos: un buen desafío

Un espejo cercano a Buenos Aires donde el pejerrey no se regala y obliga al pescador a pensar y trabajar. Difícil pero no imposible. Nota con video.

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Hay que llevar un buen surtido de boyas en cuanto a tamaños, formatos y colores, para seleccionar las adecuadas de acuerdo con las condiciones del día. FOTO: Enrique Abbate. [ Ver fotogalería ]

Está en la memoria de todos los pescadores. Una laguna que queremos y recordamos de otros tiempos de esplendor. Y en un año donde hay varios clásicos que están regresando a la agenda de los pescadores (Salada Grande, Los Horcones, Lago de Monte en Guaminí), ahora se anotó Lobos como una propuesta rendidora.

Pero claro, Lobos siempre fue una laguna difícil, una chica linda que hay que saber seducir, un espejo donde el pescado no se regala. Por eso este retorno no podía ser de otro modo que “a lo Lobos”, es decir, obligando al pescador a trabajar constantemente para extraerle sus tesoros.

En este momento en que todavía el agua no se encuentra tan fría, la laguna está para entretenerse con un pescado que –fruto de la siembra efectuada en los últimos tres años– hoy por hoy promedia los 30 centímetros. Y lo mejor: la pesca se hace con mojarra chica a mediana, en brazoladas cortas de 10 a 15 cm (con viento las bajaremos a 20) y con línea clásica de tres boyas, utilizando o no bigotera.

El guía David Issa nos contó que desde febrero venía haciendo muy lindas pescas en este ámbito, donde en una jornada muy rendidora podemos aspirar a 30 piezas por bote y en una salida promedio obtendremos una cosecha de 15 piezas por embarcación. Nada mal para un espejo a solo 120 km de Buenos Aires. Tras recorrerlo, al final del camino de asfalto que bordea la laguna nos esperaba nuestro anfitrión con el bote listo.

Buen nivel y bien poblada 
Nuestra primera impresión fue agradable: la laguna está con muy buen nivel de agua, fruto de las lluvias de los últimos meses. Este vital elemento es la espada de Damocles del espejo, pues las grandes mortandades de otros años se produjeron cuando Lobos llegó a tiempos estivales muy baja en su nivel. Por eso, verla rebosante del líquido elemento nos promete vida en esta temporada y la siguiente, al menos.

Ya cargados los elementos en el bote –algo chico para cuatro y perfecto para tres pescadores cómodos–, el motorcito de 2 HP rugió poniendo proa hacia la zona de El Paredón, nuestro primer destino. El guía nos manifestó cierto desconcierto porque el viento del cuadrante sur venía dominando la semana de nuestra pesca y un concurso efectuado 48 horas antes de nuestra visita había sido ganado solo con 13 piezas, mientras que algunos botes no lograron llegar a la media docena.

Nota publicada en la edición 524 de Weekend, mayo de 2016. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

30 de mayo de 2016

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