Taruchas en los juncos

En un pesquero gratuito y circunvalado por un camino de asfalto, realizamos un verdadero scouting taruchero que confirmó que la especie muestra claros signos de recuperación.

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Waders o pantalones para mojar son vitales en estos ámbitos muy bajos y cenagosos. [ Ver fotogalería ]

Los pesqueros públicos son, con frecuencia, castigados por una intensa presión de pesca. Y si la idea es buscar tarariras en un pesquero de acceso público cercano para los porteños, que requiera solo pesca de orilla y no haya que pagar, la tarea de dar con unas buenas Hoplias no es nada fácil. Sin embargo, dimos con ellas tras un duro scouting truchero, vadeando arroyos que desaguan en la laguna de Chascomús, y trabajando zonas de planterío en la propia orilla de este popular espejo.

Aprovechando que la laguna está completamente circunvalada por un camino de asfalto y el nivel de agua actual presenta buenos desbordes a ambos lados de este camino, entramos por el Km 124 de al autovía 2 y costeamos el espejo hacia la izquierda, rumbeando hacia la zona del puente del arroyo Girado.

La punta de este artículo nos la tiraron dos excelentes pescadores como son Jorge López y Jorge Damario. Este último y su hijo Leo lograron taruchas de excelente tamaño
en una de las primeras jornadas calurosas de octubre y enseguida nos invitaron a probar suerte testeando el ámbito a fondo. Tras varios días de inestabilidad climática, elegimos una jornada con pronóstico de 27 grados y cielo despejado y rápidamente sorteamos los 120 km que separan C.A.B.A. de este espejo por autovía 2. Al llegar nos calzamos los waders, armamos cajitas señueleras con correas y bolsitos walker para transportar
señuelos y empezamos el recorrido en el que fuimos parando en distintos arroyos de desagües de campos, para ir testeando en desbordes el hoy por hoy de las tarariras en este querido espejo del que hace tiempo no se hablaba de esta especie.

El equipo sumó la inesperada visita de Joaquín Hasaín, guía de Berisso que también quiso prenderse a esta pesca tan divertida al enterarse de la recuperación de poblaciones de taruchas en aguas chascomusenses.

Arrancamos los intentos atrás del monte de la zona de Casa Amarilla, en los desbordes del arroyo Tambera que trae a la laguna agua de campos circundantes. Se reconoce por un puente después de una curva cerrada. Aquí, a primera mañana, tuvimos algunos tímidos ataques a señuelos en formato rana que paseamos por encima de la intensa vegetación acuática, pero no logramos concretar clavadas en virtud de que los piques eran tardíos, y las taruchas le erraban al señuelo.

Nota publicada en la edición 519 de Weekend, diciembre de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

21 de diciembre de 2015

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