Aguas que imantan

Actividades náuticas y recreativas en General Levalle, el gran balneario de la Córdoba sureña. Y a través de la ruta, la llegada a Washington, la meca del polo inglés.

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En el lago San Agustín la primavera se vive a pleno: wakeboard, kayak, vela, paseos en lancha y varias bajadas para bañarse. FOTO: María Clara Martínez. [ Ver fotogalería ]

El amanecer entrega el sol al lago San Agustín, y su reflejo se va colando tímidamente en la arboleda. El campo, perezoso aún, ve llegar algunos caminantes y entusiastas con raquetas y pelotas de fútbol. Pero el fresco primaveral todavía frena a bañistas y embarcaciones, y entonces la calma está en su punto cúlmine. Más tarde, la costa estará repleta de jóvenes con mate amargo y humeante, familias armando carpas y empezando el asado, y fanas del kayak y la vela haciendo de las suyas de punta a punta en el extenso espejo de agua. Así comienza el día en General Levalle, y no sólo los fines de semana. La comunión de disciplinas, la extensión del campo y la buena onda reinante de
su comisión han transformado a este predio en el gran balneario de pueblos y ciudades cercanas, y una excelente parada para viajeros de la RN7 que llegan a cargar GNC (no hay otra estación en kilómetros a la redonda), camino a San Luis o Mendoza.

“Vamos eh, que en un rato salimos con los caballos”, me anima Victoria Chiappero, la única amazona por fuera de Buenos Aires que compite representando al país y es el gran orgullo del pueblo. Su escuela de equitación está dentro de las 16 hectáreas del San Agustín, entre lomas naturales y una densa arboleda. En las adyacencias donde forma jinetes profesionales, se emplaza también un aeroclub y las instalaciones del camping, con un escenario natural para recitales cque ya ha dado muestras de su versatilidad: años atrás se celebró el Primer Encuentro Regional de Carpas convocando más de 12.000 personas en cuatro días.

Multiespacio
Buena jineteada, un poco de navegación, y mientras el asado va tomando forma, nos encontramos en la ribera con Natalia Garattoni, una de las responsables de la comisión directiva del lago. “Todo se inició en 1966 a manos de un grupo que soñó convertir un bajo natural en un gran lago para la vida cotidiana. Con el correr de los años, se fue transformando en la actividad principal del pueblo, y actualmente es considerado el balneario del sur cordobés, ideal para acampar con todos los servicios, disfrutar del canotaje, el remo, la motonáutica y el windsurf. Animarse a la pesca y otros deportes, porque año a año hacemos una cancha más o incluimos otras disciplinas”, cuenta.

Nota publicada en la edición 518 de Weekend, noviembre de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

23 de noviembre de 2015

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