C4 Cactus M: Méhari siglo XXI

En el Salón de Frankfurt, Citroën presentó esta nueva versión de un clásico, que recuerda por diseño, estética y concepto al ícono de la generación hippie de los ‘60.

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La carrocería del Cactus M es totalmente plástica. FOTO: AF y Citröen. [ Ver fotogalería ]

Fue un ícono de los años ‘60 que representó el espíritu de libertad, el desprejuicio, la sencillez, la practicidad y la diversión. Y también la economía como producto de una
sociedad y una industria automotriz francesas influenciadas por los sentimientos e ideas rupturistas de aquel la época.

Era un vehículo de un diseño básico, muy sencillo de construir –y aún más de reparar– que consumía muy poco. Por estas razones se transformó en símbolo de una época y marcó la historia del automóvil. Un modelo que todavía hoy se mantiene en el recuerdo de la gente como simpático, amigable y duradero. Se trata del Méhari –nombre tomado de un tipo de dromedario bastante rápido del desierto del Sáhara–, cuyo desarrollo fue iniciativa de Roland de La Poype, quien sobre el chasis de la entonces furgoneta Citroën Acadiane 350 montó una carrocería plástica hecha con ABS (acrilonitrilo butadieno estireno), un material ligero, económico e inoxidable, y que le permitía ofrecerlo en una amplia variedad de llamativos colores no pintados, dado que todo el material contenía el pigmento cromático correspondiente.

El concepto era ofrecer un vehículo absolutamente espartano: asientos de lona, un instrumental elemental, el parabrisas abatible, un techo de lona de poner y sacar, y un mínimo mantenimiento.

Cuando se lo presentó oficialmente en 1968, bajo su capot –sujetado por dos ganchos de goma a los costados– llevaba el famoso motor de dos cilindros refrigerado por aire de 30 CV. También compartía de aquel modelo la caja de cambios, los frenos, la dirección y la suspensión. Todo el conjunto pesaba poco menos de 500 kilos.

A lo largo de su historia, el modelo tuvo algunas evoluciones, como por ejemplo tracción 4×4. Y algunas mejoras en los asientos y las luces, más la incorporación de algún instrumental más. Pero, en sus 20 años de producción –se fabricaron 145.000 unidades– se mantuvo fiel a sus orígenes: sencillo, económico y desprejuiciado.

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En los últimos años la industria automotriz mundial apeló a viejos éxitos comerciales que quedaron archivados en la memoria emotiva de la gente. Así, esta moda del recuerdo –iniciada por Volkswagen con el New Beetle (Escarabajo), y seguida por Fiat con el 500 (Topolino) y BMW con el Mini (Austin Mini o Morris Mini-Minor)– ahora también alcanzó al Méhari, de Citroën.

En el reciente Salón Internacional del Automóvil de Frankfurt, la marca francesa presentó la versión M del C4 Cactus, que no es otra cosa que la reminiscencia y reinterpretación del simpático Méhari de los ’60. Igual que 47 años atrás, Citröen derivó esta versión de un modelo en producción, en este caso del C4 Cactus, un modelo que fue lanzado el año pasado, caracterizado por un concepto claramente juvenil que apela a la funcionalidad, nuevas tecnologías y a la permanente conectividad siempre en función de líneas rupturistas.

A partir de un diseño astuto, el Cactus muestra un habitáculo liberado como para que conductor y los pasajeros tengan más comodidad. En este sentido va el asiento delantero enterizo estilo sofá.

Nota publicada en la edición 518 de Weekend, noviembre de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

10 de noviembre de 2015

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