Corvinas muy cerca de la costa

Cumpliendo su ciclo anual, las corvinas rubias han comenzado su ingreso al Río de la Plata. Las pescamos en La Balandra. Y con portes muy interesantes. Cómo buscarlas. Equipo y carnadas más efectivas.

Por

El pique fue siempre abundante. Y aunque la corvina recién ingresaba al Plata, los portes no resultaron tan pequeños. Mientras uno de los pescadores esperaba, el otro ya tenía una prendida. FOTO: Juan J. Chalen. [ Ver fotogalería ]

Aprovechándonos de la generosidad que nos brinda año tras año el Río de la Plata y la posibilidad de elegir la especie que queremos pescar, en esta oportunidad nos inclinamos por un pez que solo se queda un ratito en agua dulce, para volver al mar que es su hábitat natural. Para este relevamiento contamos con la maestría de Joaquín Hasain, el hijo del recordado guía Beto Hasain y quien tomó su legado de manera fiel.

La corvina rubia es un pez que en todos sus tamaños nos brinda una tenaz lucha para desprenderse del anzuelo. Sabíamos que ya estaba picando firme en los sectores habituales para su pesca y que se podía complementar muy bien con los intentos al bagre de mar, especie que ya habíamos relevado en zona norte.

La corvina se mueve no muy lejos de la costa, pero fundamentalmente en pesqueros donde abunden las piedras, el pedregullo o las paredes rocosas que se forman de conchillas y otros pequeños caracolillos. La corvina va entrando al Plata aproximadamente desde los meses de agosto y septiembre, para permanecer en su
gran mayoría hasta mediados y fines de noviembre, sin descartar que se la pueda pescar
hasta diciembre inclusive. Se mueve en pequeños cardúmenes y cuando encuentra un lugar fructífero para lo que busca, suele quedarse hasta el momento del retiro.

Joaquín nos anticipó que había mucha cantidad y que las íbamos a encontrar mezcladas, con ejemplares de entre 25 cm a 2 kilos en el mejor de los casos. Pero igualmente debíamos estar atentos y clavar cada pique como si fuera la más grande de la jornada, ya que la forma de comer y de pescarla es igual en todos los tamaños.

A los intentos con esta especie tan divertida debemos acompañarlos con equipos que nos permitan disfrutar de su pesca. Utilizamos cañas de 2,10 a 2,40 m, con una potencia máxima de 17 libras (1 libra: 0,453 kilos) y con buena acción de punta. Los reeles pueden ser frontales o rotativos de un tamaño chico a mediano, cargados con nylon de 0,35 mm o multifilamento de 20 libras. Todos los aparejos utilizables son muy sencillos y los resultados similares. Lo ideal es usar líneas bigoteras, corredizas o balancines, pero siempre con plomos corredizos y no muy pesados. Una de las prácticas habituales y que mayor resultado da es hacer picar el plomo en el fondo rocoso. Consiste en levantar levemente la línea e ir golpeando las piedras para imprimirle movilidad al aparejo. Todas las líneas que usamos son cortas y de brazoladas no mayores a los 35 cm. Las carnadas más rendidoras: camarones sin pelar, anchoas, magrú, camarón pelado y calamar, siendo sin dudas el más efectivo el camarón completo.

Y finalmente llegó el día de la pesca. Joaquín tiene sus embarcaciones en Berisso, pero
para este tipo de pesca lleva sus truckers hasta La Balandra, una costa casi virgen donde muchos de los pesqueros están cerca, sin necesidad de navegar tanto.

Nota publicada en la edición 517 de Weekend, octubre de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

29 de octubre de 2015

 

Temas en este artículo: , , , ,

Deja un comentario