Subidas y bajadas en Iguape

Iguape, próximo a la ciudad brasileña de San Pablo, es un destino de pesca que se encuentra en franca expansión. Lo
disfrutamos con artificiales: jigging, bait cast y spinning.

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FOTO: Lee Kaneshiro y A. I. [ Ver fotogalería ]

Subidas y bajadas, así es la ruta que va de la cosmopolita y pujante San Pablo a Iguape sobre el Atlántico brasileño. Son unas tres horas –algo más de 200 km– por la pintoresca BR-116 hacia el sudoeste, hasta Oliveira Barros, y desde allí por la SP-222 hacia el sur hasta Iguape. Sólo hay una parada obligada, en Miracatu, antes de abandonar la BR-116: la casa de pesca Serra, para reforzar el stock de jigs y señuelos. Vale la pena.

Iguape es una villa de unos 30.000 habitantes, enclavada en un paisaje de estuario, a la vera del breve río Ribeira y el complejo estuarino lagunal de Iguape -Cananéia y Paranaguá, uno de los mayores viveros de peces y crustáceos de la región, ideal para la pesca deportiva tanto de agua dulce como salada. Pero el plan era dejar las aguas de río y costeras de mar e intentar con las deportivas especies pelágicas (de mar adentro) sin llevar carnadas naturales. Sólo señuelos y jigs.

Los 26 pies del casco de la Victory dejaron las aguas dulces del río y se hamacaron en un mar de subidas y bajadas. Proa al sudeste unas 25 millas, hacia el primer punto a sondear.

El jigging fue la modalidad elegida para comenzar, una pesca originalmente artesanal-comercial y con mucha raigambre en Japón. Conformando equipo con Atsushi Yukawa, Jum Tabata y Diego Valsi, comenzamos actuando en una zona de unos 40 metros de profundidad.

La base del jigging consiste en dejar bajar verticalmente un artificial, para recuperarlo y
hacerlo caer nuevamente para volver a empezar, buscando que un pez cazador lo ataque en ese juego de subidas y bajadas. El mar que se presenta homogéneo en apariencia, esconde accidentes en el fondo o naufragios que son puntos de congregación de pequeños organismos y pececillos y tras ellos vienen algunos predadores mayores. El GPS marcaba el lugar exacto y el ecosonda mostraba la irregularidad del fondo y la presencia de peces.

Materiales y formas 
Subidas y bajadas rápidas en un jigging, técnica conocida como japo o speed, en la cual se imprimen rápidos tirones con la vara a la vez que se acciona el reel y se recupera el jig agresivamente, surcando casi toda la columna de agua con el artificial. Varas del orden de los 6 pies (1 pie: 0,3048 metros) y de buena sensibilidad –pero con reserva de poder– son lo indicado (de buena conicidad) para sentir lo que pasa abajo y tener resto para una pelea pareja. Los reeles más indicados son los rotativos, aunque tranquilamente se pueden usar frontales. El requisito es que tengan freno de calidad y buen ratio de recuperación, al menos de 5 a 1 o más. El multifilamento ayuda a clavar y a sentir lo que pasa abajo, aunque conviene que los últimos metros –que rozan el fondo y son sometidos a dentelladas– sean de nailon monofilamento del 0,70 o bien de fluorocarbono. Como no hay que lanzar, el nudo de vinculación entre ambos no tiene tanta exigencia como cuando se practica spinning o bait cast con empalme de sedales.

Nota publicada en la edición 517 de Weekend, octubre de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

26 de octubre de 2015

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