Pejerreyes a la balsa

El embalse El Carrizal, en la provincia de Mendoza, ofrece un pique constante y muy divertido. Además de vivir una jornada a bordo de las balsas típicas del espejo.

Durante toda la mañana, el pique no decayó en ningún momento. Siempre a 5 centímetros del fondo. [ Ver fotogalería ]

El embalse El Carrizal y su dique se hallan emplazados en el curso medio del río Tunuyán, en el centro de la provincia de Mendoza, aguas arriba de la ciudad de Rivadavia. El espejo tiene un largo aproximado de 14 km y un ancho de entre 4 y 5 km. El camino que conduce a la margen este del lago cruza el paredón desde donde se observan sus aguas azuladas y el vertedero. Sobre esa margen se encuentran varios clubes de pesca y náutica, que permiten la visita de turistas que disfrutan de estos parajes abonando una muy conveniente entrada.

Actividades 
En sus aguas se pueden practicar gran variedad de deportes, como windsurf, navegación a vela, parapente, kayak y pesca deportiva, el motivo de este viaje a tierra cuyana. La invitación vino de parte de un grupo de clubes del lugar, Belisario Peroni y Omar Rodríguez (capitán de la balsa Clementina). La pesca la realizaríamos el día sábado 9
de mayo, partiendo desde el club de pesca Las Heras, situado en la costa este del dique. La salida estaba prevista para las 10 de la mañana. El pronóstico del clima era muy benévolo para nuestra jornada de pesca.

Al arribar al lugar, la balsa Clementina me sorprendió. Tiene todo lo necesario para pasar un excelente día de pesca. Al grupo se integraron varios aficionados de clubes locales, lo que pronosticaba, además de una buena pesca, un clima de cordialidad total, algo que me ha pasado cada vez que visité Mendoza.

Ni bien la balsa zarpó hacia la zona de pesca, Omar me comentaba que iríamos a pescar a lo pandito (como denominan aquí a los sectores donde no hay mucha profundidad). Estuvimos en lugares con un fondo de 6 a 8 metros, teniendo en cuenta que el embalse tiene profundidades superiores a los 30 metros, siendo su promedio de entre 16 y 18 metros. Luego de navegar unos 30 minutos, fondeamos la embarcación.

Los equipos utilizados fueron cañas cortas de entre 2,10 y 2,40 metros, sumamente livianas y de punteras muy sensibles. Los aparejos pueden ser balancines con o sin boya, y también líneas de dos anzuelos tipo paternóster sin boya, y se pesca de pulso.

La balsa viene totalmente equipada con apoya cañas, o sea que una vez que se arroja la línea al agua, se coloca la caña en estos accesorios y quedan paralelas al agua, sobresaliendo de la embarcación totalmente. Al ser su puntera muy fina, detecta el pique al menor toque del pejerrey, ya que como pican en profundidad se siente de manera muy suave. Cuando se comienza a pescar hay que ubicar primero la profundidad a la que está comiendo el pejerrey. Esto se logra mediante nudos corredizos que se arman sobre el nylon del reel. Probamos a fondo y a media agua, pero la mayoría de los piques se daban en la primera opción. Había que medir la profundidad, y ubicar los dos anzuelos del balancín a unos 5 cm del fondo.

Nota publicada en la edición 513 de Weekend, junio de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

19 de junio de 2015

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