Rumania: pikes en el delta del Danubio

La captura de lucios -también conocidos como pikes- es muy popular en Europa. Aquí logramos ejemplares de 7,5 kilos en un laberinto de islas cercanas al Mar Negro.

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Los ejemplares logrados fueron combativos y de buen porte, pero parecen seguir un “patrón” de ataque que no dura más de 30 minutos. FOTO: Andy Arif y D. M. [ Ver fotogalería ]

Desembocadura del Danubio, el río más largo de Europa después del Volga. El delta vierte lentamente sus aguas para llegar al Mar Negro. Formado por cientos de islas, bosques sumergidos, vastos cañaverales y lagunas, este santuario de la naturaleza ofrece condiciones favorables para capturar lucios (Esox lucius, especie conocida como “pike” en el mundo de habla inglesa) con señuelos. Y el lodge Hoblina Trei Bibani propone una isla privada llena de pikes hambrientos y servicios de alta calidad para disfrutar de la estadía.

Llegamos a Bucarest, capital de Rumania, en pocas horas desde Francia. La ciudad, muy segura, está llena de parques, espacios verdes y tiene una increíble mezcla de arquitecturas. Desde Bucarest se demora unas 3 horas en coche al puerto de Dunavat. Luego, tras un paseo de 40 minutos en barco se arriba al complejo Holbina. A nuestra llegada nos dieron la bienvenida Silvia Savu, la administradora del lugar, y Andy Arif y Bogdan Doncea, dos excelentes pescadores cuyos valiosos consejos nos ayudaron a
lograr esta nota. Pasamos el primer día con un guía llamado Sylvain. Las aguas
son muy claras y un hermoso cielo azul nos acompaña, ideal para las fotos, pero probablemente un poco menos para la pesca. Probamos muchos señuelos duros, pero sin éxito. Después de la pausa del almuerzo decidimos pescar con señuelos blandos,
lo que nos permitió capturar una veintena de lucios, incluyendo uno muy grande, de 84 cm.

Esa fue nuestra primera lección: cuando las capturas son difíciles, empezar con plásticos blandos. Como era de esperar, la tripulación rumana (Andy y Bogdan) logró más y mejor pesca que nosotros. Es importante destacar que en términos de ética deportiva, el no matar es respetado escrupulosamente en Holbina, por lo que la pesca se realiza con devolución obligatoria.

El día siguiente
Veinte botes con motor de 10 o 20 caballos y control eléctrico están a disposición. Cada equipo está formado por un guía y dos pescadores. En noviembre, un día típico comienza al amanecer con un desayuno abundante y termina al caer la tarde. La isla de Holbina se divide en veinte lagos (independientes del Danubio), cuyos nombres fueron elegidos por los propietarios del lugar. Uno puede pedirle al guía un lago en particular o confiar en sus instintos.

El día se presenta similar al anterior, aunque con más viento y una temperatura bastante fría (10°C). Tras varios lances nos damos cuenta de que los peces más grandes se capturan lanzando lejos de la embarcación, porque parecen muy sensibles al ruido: basta con golpear el casco para decirles adiós.

Nota publicada en la edición 512 de Weekend, mayo de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

21 de mayo de 2015

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