Punta del Este: corvinas sólo con mosca

Una alternativa no tan frecuente y que demanda ciertos requisitos. Y esa conjunción se da en las playas de Punta del Este, donde la corvina rubia puede pescarse en fly. Nota con video.

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Si bien se trata de una especie marina que se observa acardumada en gran número, su lento crecimiento (llegan a vivir 30 años) y la presión comercial hacen que merezca respeto su vida y su permanencia, devolviéndolas en buen estado al mar. [ Ver fotogalería ]

Equilibrio. Una condición que no se alcanza por casualidad. Hay que buscarlo. Estar muy atentos y hasta a veces forzarlo. Hay diferentes tipos de equilibrio, pero básicamente se da cuando varios planetas se ponen en línea. En la pesca de corvinas con mosca es así.

Se trata de una especie muy interesante pero algo esquiva para la mosca. Muchas son las cuestiones a conjugar para ponerse cara a cara y con un equipo de fly cast de por medio con las Micropogonias furnieri, es decir con las corvinas.

Ya me había adelantado Sebastián Díaz desde Uruguay que la buena época va de octubre a diciembre, que es cuando arriman los cardúmenes a la costa con fines reproductivos, enero y febrero merma y hacia marzo vuelve a ponerse interesante aunque en esta segunda ventana –a pesar de que están y se las ve– la pesca vuelve algo menor en cantidad, lo que se compensa con la presencia de otras especies de la variada marina que la tornan interesante y un poco más técnica. Otra condición que debe darse es la de aguas: la corriente cálida tiene que llegar a la costa y mantenerse, también el mar debe estar limpio y sin mucho sedimento en suspensión para que se vean los peces. Un requisito que si bien no resulta excluyente es el viento, y por dos razones: una que dificulta los lances y otra que encrespa y revuelve demasiado al mar. Y por último que estén los peces en el sector que elegimos para intentar, generalmente y casi exclusivamente pedregales, lo que implica probar, cambiar, caminar, mojarse, trepar rocas, moverse, andar, recorrer y estar muy atentos, escudriñando con la vista cada sector. A veces no se las detecta a primera vista, pero cuando la ola comienza a romper y nos permite una visión más perpendicular se las puede distinguir muy bien y casi siempre en cardumen. Una pesca activa, que requiere actitud, buenas piernas y perseverancia además de zapatillas o botas de neoprene con suela antideslizante y saber nadar.

Nota publicada en la edición 510 de Weekend, marzo de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la versión digital de la revista, clickeá aquí.

09 de abril de 2015

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