Un clásico del Delta

Atractivo recorrido de primavera por Dique Luján y Villa La Ñata, en la zona de Tigre y aledaños. Ideal para dar las primeras paladas.

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Tras la bajada en uno de los canales internos que se extienden sobre el Villanueva, en Villa La Ñata, la jornada continuó a puro remo. [ Ver fotogalería ]

Desde siempre, el inmenso Delta convoca a miles de aficionados al canotaje a lanzarse a la aventura. Y con la llegada de la primavera, la naturaleza recobra todo su esplendor y el ambiente más templado invita también a efectuar remadas cada vez más largas. Entre los recorridos clásicos de la Primera Sección se destaca la singladura a dos pueblos típicos: Dique Luján y Villa La Ñata. En estos históricos sitios podemos navegar casi sin sobresaltos, con poca presencia de anchas y cruceros y, sobre todo, echarle un vistazo al Delta no contaminado por la ciudad.

Río arriba
Una hermosa mañana zarpamos copiando la margen izquierda del río Luján. A poco de navegar encontramos el espectacular Tigre Hotel, el recreo del Suteba y las viejas casonas de la época de oro del Delta. Un poco más adelante pasamos por el Museo de Arte Delta Argentino con sus coloridos galpones, frente a ellos reconocemos también los barcos fondeados adyacentes a la boca del Carapachay. Navegamos ahora sobre la margen izquierda del Luján.

En este sitio nos alejaremos de los barcos hundidos, restos semisumergidos y barcos fondeados, muchos en estado de abandono, para evitar ser succionados por la correderas que se forman entre los muelles y los laterales del barco. Es aconsejable evitar pegarnos a los cascos y estacadas de hierros. También eludiremos las líneas de
pesca que normalmente arrojan desde las riberas ya que desde los kayaks y con el sol de frente son casi invisibles.

Poco a poco nos adentramos en el Delta profundo; las casas isleñas, las chatas que transportan madera y la visión en las riberas de las familias nos adentran en este singular recorrido. El río Luján se torna más agreste y ahí descubrimos los juncales y los típicos bosques de sauces y álamos que crecen en las riberas. Es temprano y el Luján se
presenta como una superficie sin olas y viento. Avanzamos a buen ritmo observando las bandadas de biguás y las primeras golondrinas. A media mañana superamos la Pista Nacional de Remo y nos detenemos para hidratarnos y observar el entorno.

En algunos tramos donde la ribera presenta grandes paredones de piedra y hay tránsito de lanchas y algunos cruceros que buscan la salida del Canal Arias hacia el Paraná, como frente al club del Soeva, es preferible remar algo alejados de las estacadas para evitar navegar con olas y contraolas. También frente al recreo del ACA Delta, donde hay siempre tráfico de embarcaciones mayores, conviene remar teniendo en cuenta el oleaje y, llegado el caso de visualizar una ola de gran tamaño, no dudar en colocarse de proa al oleaje para mantener el equilibrio.

Nota publicada en la edición 510 de Weekend, marzo de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

16 de marzo de 2015

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