Un mono que no es mono

El muy poco conocido monito de monte es en realidad un marsupial clave en el ecosistema del bosque andino patagónico, y se encuentra en peligro de extinción.

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FOTO: Guillaume Blanchard. [ Ver fotogalería ]

Hace años escribí una serie de notas sobre animales de caza que, a causa de la caza furtiva o comercial descontrolada, se encontraban en riesgo de extinción. En esta ocasión me referiré a una especie casi desconocida para la mayoría de las personas: el monito de monte (Dromiciops gliroides), y la primera acotación que debo hacer es que no es un mono, un primate o simio. En realidad es un mamífero marsupial. Los marsupiales se caracterizan por su corto desarrollo en el útero materno, nacen y completan gran parte del crecimiento prendidos a las glándulas mamarias del interior de la bolsa marsupial o marsupio. El canguro es la especie más notoria de esta clase de animales.

El monito de monte habita la porción norte del bosque templado patagónico, esto es en los Parques Nacionales Lanín, Nahuel Huapi y Los Alerces. La nota distintiva que lo caracteriza es que presenta mayor afinidad genética con los marsupiales australianos
que con las 65 especies de marsupiales que habitan en el continente americano. Su tamaño alcanza los 20 cm con un peso de unos 30 g. Posee cola prensil y pulgares oponibles, lo que le permite desplazarse con agilidad entre arbustos y árboles, de ahí proviene su nombre común. Sus ojos son negros y grandes, muy adaptados a la visión nocturna.

Es un dispersor de semillas de numerosas plantas que producen frutos carnosos y es el
único animal que lo hace con la semilla del quintral, una planta hemiparásita. Los frutos de esta especie de muérdago son de color verde, el que impide que sean detectados por las aves y por consiguiente son consumidos y dispersados únicamente por este marsupial. La interacción entre el quintral y el monito de monte resulta clave para la existencia del bosque. Al ser el quintral la única especie que se encuentra en floración en invierno, produce un néctar que representa la fuente más importante de alimentación del colibrí rubí durante los meses invernales. A su vez, en los meses de verano este colibrí es responsable de la polinización de múltiples especies de plantas de los bosques. Numerosas especies de flora dependen de animales mutualistas como el monito de monte, para la polinización y dispersión de las semillas. La interrupción de ese ciclo produce efectos fáciles de imaginar.

Nota publicada en la edición 508 de Weekend, enero de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

13 de enero de 2015

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