Pesqueros de lujo

Laguna Larga y río Grande, dos muy buenos ámbitos de la zona de Esquel y Trevelin, con la pesca de atractivas arco iris y marrones. Técnicas y moscas más rendidoras. Nota con video.

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Con truchas de grandes portes nos sorprendió esta temporada el río Grande. Así lo muestran Gerardo Aguilar y Simón Contreras con una imponente marrón. [ Ver fotogalería ]

La foto con la trucha en las manos, el inocultable gesto de felicidad en el semblante, la sonrisa auténticamente desbordante y la adrenalina recorriendo el torrente sanguíneo impulsada por los latidos del corazón pescador son la punta de un iceberg inmenso. Atrás de cada logro hay cientos de lances, infinidad de pruebas, montones de nudos y varios cambios de mosca, de estrategia y de lugar. Es que pescar truchas, mejor dicho: intentar pescar truchas, es un ejercicio de optimismo, observación, prospección, perseverancia y entusiasmo.

Con una alta dosis de esos componentes en el equipaje, volamos directo a Esquel para intentar dar con los grandes peces que caracterizan a esta nueva temporada truchera. El pasado fue un año distinto: la floración masiva de la caña colihue y la consecuente proliferación de colilargos (ocurre cada tantísimos años) resultó un aporte muy importante en la dieta de los salmónidos. Hubo mucha comida y las truchas, fieles a su esencia cazadora y oportunista, la aprovecharon alimentándose a voluntad y placer.

El río Grande fue nuestro primer objetivo. Se trata de un gran curso que colecta el agua de una profusa y dilatada cuenca y la termina llevando al océano Pacífico. La calidad de pesca, el extraordinario contexto natural que lo enmarca, el volumen de agua que acumula y conduce, la cantidad de accidentes y cambios de profundidad que presenta durante su curso, la posibilidad de flotarlo y pescarlo tanto desde el bote como de costa o vadeándolo en algunos sectores, lo transforman en un río exquisito. Con Fernando Vargas como mentor de este relevamiento y guías experimentados como José Luis Contreras y Roberto Williams, nos embarcamos en esta aventura.

Lo abordamos por Las Torres, próximo a La Aldea Escolar y a 10 minutos de camioneta de nuestro alojamiento en las Cabañas Rincones del Sur, en Trevelin. Se trata de una bajada de lanchas natural, bastante cómoda y accesible desde donde se puede salir pescando. Debido a lo rápido y caudaloso que se presentaba el Grande, optamos por
actuar con líneas de hundimiento y estrímeres. Para ello pusimos en juego equipos #6. Aunque es posible usar de menor potencia, la chance de dar con peces de gran porte
impone tener reserva de poder para no perder o agotar una buena pieza. De esta manera, casteando desde el bote hacia las orillas logramos capturar las primeras arco iris y alguna que otra marrón medianita con moscas como Matuka, Zonker y Woolly Bugger (y sus variantes, como Rubber Hackle), montadas en anzuelos Nº 4, Nº 6 y Nº 8. También las ninfas grandes y con patas de goma como la Bitch Creek y la Rubber Legs tuvieron buena respuesta. Otra alternativa en este río es usar las mismas moscas y equipos pero con líneas de flote e ir lanzando hacia las ramas de los cordones de sauces costeros que bañan su follaje en el agua o pegado a las costas más abruptas.

Nota publicada en la edición 508 de Weekend, enero de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

02 de enero de 2015

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