Gualeguaychú, a través de tierra y agua

Una pedaleada en la provincia de Entre Ríos, con muchos condimentos. Pinchazos, kayaks, naturaleza, termas y, sobre todo, ¡mucha aventura! Nota con video.

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Una lluvia torrencial agregó condimento en forma de barro al recorrido por el monte en galería. [ Ver fotogalería ]

Cada viaje para una nota de Weekend tiene su sabor distinto, en este caso en particular porque la invitación a pedalear en Entre Ríos llegó de la mano del grupo Mountain Bike de Gualeguaychú y del lector de la revista Ramiro Riedel. La ciudad es conocida por el carnaval y la pesca, pero los bikers tenemos otra óptica y ese fue el rumbo que decidimos seguir con Marcela, mi señora.

De entrada entendimos algo que hay que tener en cuenta: los pinchazos. Los clásicos nidos de loros con ramas de espinillo y tala, sumados a las ramas que se le caen a los pájaros cuando vuelan, pintaban un panorama con gusto a parches e inflador. Por lo que antes de salir con Ramiro y Javier, procedí a colocar líquido antipinchaduras en las cámaras de las bicis.

Nuestro primer derrotero era el arroyo Gualeyán, con su típica formación de monte en galería. La lluvia torrencial de la tarde anterior dejó las sendas tipo mousse de chocolate y desde el primer momento todo fue patinar, al tiempo que esquivábamos ramas pinchudas. Por eso hay que circular separado, para no comer se un ramazo del biker anterior y quedar todo rayado.

Transitamos un antiguo terraplén del ferrocarril durante unos pocos kilómetros, para luego in ernarnos en el monte. Ya sin sendas, cada uno adivinaba su camino: ¡barro por todos lados! Pero nos permitió circular esquivando troncos y bancos de arena, a medida que nos acercábamos al río, con el coro de los pájaros de fondo y nuestros aullidos ante las espinas.

La lluvia sacó el arroyo afuera y las ganas de pescar se vieron ahuyentadas por los enganches en las ramas, que prácticamente lo cerraban. Amenizamos con unos mates y unos parches, ya que Javier se había traído un rosario de espinas en su rodado 29’. Desandamos camino y buscamos terreno abierto para divertirnos más todavía. Salimos a las chapas salpicando barro, por lo que terminamos en un camino vecinal, retomando después hacia las termas. Solo avanzamos 13 km, pero por el terreno y la intensidad, se hicieron sentir en todo el cuerpo. Descargamos las piernas rodando tranquilos dentro del predio, antes de una ducha y poder disfrutar del agua termal.

Nota publicada en la edición 506 de Weekend, noviembre de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

17 de noviembre de 2014

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2 comentarios en esta nota

  1. Payuca | 17/11/2014 | 8:04 PM

    Todo muy lindo, es una hermosa ciudad, pero sus mismos habitantes indican que dos por tres tienen que ir al hospital por el insoportable olor de la pastera ex Botnia. Hablan de aguas contaminadas.

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