Pescar con los ojos

Los numerosos ambientes de Miami y la posibilidad de practicar la pesca a la vista. Más la captura de gran variedad de especies. Nota con video.

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En las aguas que rodean a la península de La Florida hay más de 220 variedades de peces. FOTO: A.M. [ Ver fotogalería ]

La vista concentrada en el fondo del mar, al alcance de la mano; la sombra de los peces delatándose contra las algas, verdes como césped. Las aletas y las colas asomando impúdicamente, rompiendo el reflejo de las nubes en la superficie del agua. Tarpones, mantarrayas, tiburones, tortugas y pelícanos estrellándose contra cardúmenes de lisas. Imágenes sin fin que van pasando, mientras el bote se desliza silenciosamente, empujado por la pértiga sobre los bancos de arena.

Los americanos lo denominan sight fishing (lo que se traduce como pesca a la vista), resumiendo en esas dos palabras la simple contemplación fascinante de todo lo que pasa bajo la superficie del agua, con la adrenalina rabiosa de poder ver a los peces acercarse y tratar de capturarlos; prácticamente una cacería acuática.

Flamingo 
El primer destino fue Flamingo, donde desembocan los Everglades al mar. Es un viaje de una hora y media desde Miami con el bote en el tráiler, atravesando el Everglades National Park. La navegación empieza en un río, entre manglares, hasta salir a mar abierto, con una salvedad: son kilómetros y kilómetros de flats, bajos de arena blanca o
manchones de pasto tortuga que los americanos llaman simplemente grass. Sobre esta lámina de 30 o 40 centímetros de agua, va empujando silenciosamente el bote Daniel – el guía cubano– con su pértiga de fibra de carbono de 8 metros de largo.

Redfish 
El primer objetivo fueron los redfish (Sciaenops ocellatus), también conocidos como red drum o corvinón ocelado. Suelen verse haciendo tailing –asomando la cola fuera de la superficie en posición casi vertical–, removiendo el fondo barroso cabeza abajo en busca de pececillos, gasterópodos y crustáceos. Los tiros con fly son complicados, porque hay que colocar la mosca exactamente en la cabeza del pez. De lo contrario, como está rodeado de partículas en suspensión –hozando como un cerdo– no ve el engaño. En varias ocasiones la mosca entró precisa y correcta, entre otras mil erradas. Así y todo no lográbamos que tomara. Hasta que, finalmente, un langostino bien lanzado nos dio el gusto de conocer cara a cara a los redfish. La imagen de sus colas asomando a nuestro alrededor y la batalla que presentan, atravesando a toda velocidad los bajos, es
apasionante. Como la mayoría de las especies presentes en los flats, los redfish basan su supervivencia en la astucia, recelo, agilidad y velocidad. Y eso mismo constituye un
desafío para el pescador dispuesto a enfrentar el reto de seducir peces con los sentidos exacerbados a extremos inimaginables.

Nota publicada en la edición 506 de Weekend, noviembre de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

14 de noviembre de 2014

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