La gran vidriera

Estuvimos en las Conferencias Mundiales de Pesca y la feria de Pesca Trade Show, en Brasil. Reflexiones y novedades.

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Cerca del 80 % de la pesca en el mundo se hace en agua dulce, y a Brasil le sobran ríos. Por eso se anexó el Mariner Boat Show con todo tipo de naves. [ Ver fotogalería ]

Pensar en pesca. Sin estar pescando, que distrae. Pero con pescadores de todo el mundo. Y biólogos, comerciantes, políticos, periodistas… todos vinculados con este deporte. Un privilegio dejar la caña y activar el cerebro para analizar, junto con representantes de más de veinte países (tan distantes en kilómetros y cultura, como Japón, Croacia o los locales), varios temas atinentes a la pesca y los cambios, transformaciones y adaptaciones del siglo XXI.

Por primera vez en siete ediciones, las Conferencias Mundiales de Pesca se realizaron en América latina, más precisamente en Brasil. Ezequiel Theodoro da Silva, coordinador general del encuentro, nos comentaba que fue una muestra “del gran nivel científico y académico que se concentra en la pesca deportiva en otras partes del
mundo” y lamentaba la poca participación de los brasileños que, en palabras de Betinho, presidente de la Federación de Pesca Deportiva, Turística y Ambiental de San Pablo, “no entendieron el valor de esta reunión, porque para nosotros es una experiencia nueva; esperemos que despierte la responsabilidad del gobierno brasileño que no ve a la pesca como negocio”.

Al observar cómo el Hemisferio Norte estudia a fondo la pesca deportiva con una generación de datos y estadísticas asombrosas, pienso también qué lejos estamos en nuestro país, que ni siquiera podemos responder a los desafíos que el pescador más representativo de Brasil, el periodista Rubinho, expuso en su plenaria: los pescadores
deportivos, ¿cuántos somos? (una agencia norteamericana presentó un método para medirlo), ¿quiénes somos?, ¿qué queremos?, ¿qué representamos económicamente? De hecho, estuvimos presentes solo cuatro argentinos: Claudio Baigún (habló de la consideración de la pesca deportiva para políticas de manejo del recurso en nuestro país), Rubén Dellacasa (análisis de las 53 ediciones de las 24 Horas de la Corvina Negra de Claromecó) y Juan M. Cuevas (caída de la pesca de tiburones en la Argentina y un plan de recuperación que involucra a los pescadores y otros actores). Me duele por mi país, porque hay muchos que debían concurrir y se quedaron en casa, y no por falta de dinero.

Estas Conferencias en Campinas, a 120 kilómetros de San Pablo, giraron sobre cuatro grandes temas: la pesca y la tecnología, la pesca con devolución, el acercamiento de pesca y ciencia, y el vínculo pesca comercial/pesca deportiva.

Una muestra de cómo se relacionan, entre tanto material exhibido, es la presentación de una aplicación japonesa para celulares que permite conocer al instante dónde se encuentra el cerebro de esa especie que hemos pescado, si queremos sacrificarla rápidamente para que sufra menos. Entre los estudios biológicos destaco el de la migración de grandes peces de cuero en Amazonas, donde colaboraron pescadores deportivos, y que sirvió, por caso, para ver que especies como el manguruyú se mueven tanto como 450 kilómetros; o también un trabajo hecho en Amazonas que concluyó en que la devolución de tucunarés capturados con señuelos crea un bajísimo nivel de mortalidad (¡1,6% con jig!).

Nota publicada en la edición 505 de Weekend, octubre de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

14 de octubre de 2014

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