Perdices en la niebla

Salimos a cazar en General Guido, pese a las difíciles condiciones climáticas. Cómo afectan a los perros y qué recaudos debe tomar el cazador.

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Los chalecos con parches reflectivos son una excelente opción para este tipo de clima. Para el barro, que había y mucho, fundamentales las botas de goma. FOTO: Alfredo Nardini. [ Ver fotogalería ]

La niebla, Folk y yo… ya acostumbrados en las últimas temporadas a cambios meteorológicos extremos, que lejos de disgustarnos hacen que los cazadores y perros extremen recursos, conocimientos y adaptación. Los días finales del ciclo 2014 no fueron la excepción, con ese nuevo agregado: la niebla. A este fenómeno se sumaron campos un poco anegados y pastos altos por falta de fríos intensos.

Para Folk fue un desafío trabajar en estas condiciones tan particulares, ya que las emanaciones y sonidos se propagaban muchísimo más con la humedad y neblina. Por esto la distancia entre la marca y la presa eran superiores a lo normal y al principio se mostró un poco desorientado e impreciso.

Recibí algunos mensajes de mis amigos hacia fines de julio diciéndome que los campos no estaban del todo bien, pero igual decidí enfrentarme al clima para verificar si era cierta la otra parte de los mensajes que decía que las poblaciones de perdices y liebres eran numerosas. Así que agarré mi sombrero, los cartuchos, la escopeta, el canil de Folk y nos fuimos a recorrer Gral. Guido, Ayacucho y Rauch. En esta oportunidad Daniel y Javier no pudieron acompañarme, así que enfrenté la aventura del barro solo.

Con algo de adrenalina extra, pero con la seguridad de que los nuevos medios de comunicación o la solidaridad de la gente de campo me sacarían de cualquier problema, me lancé. Creo que el inolvidable Rodolfo Perri estaría totalmente de acuerdo con mi decisión. Hace algunos años tomé como norma salir un día antes, descansar en el lugar e iniciar la cacería a la mañana. Esta no fue la excepción. Así que llegamos a la casa de Betty Margarida y Juan Carlos Aguirre, famosos por su hospitalidad y su maravillosa comida campestre. Ahí organizamos que al otro día me acompañaría Nazareno, un joven vecino de la familia quien sería mi guía y compañero de caza

Solo para baqueanos
La mañana llegó con neblina y una vez levantado me presenté en el destacamento local de policía para cumplir con las disposiciones legales de caza por un día. En este caso sólo un sello y unos mates para saber cómo estaban los caminos. Me contaron que las lluvias los pusieron difíciles y sólo se entraba con 4×4 o si era baqueano. Pensé que ya que había llegado tan lejos, merecía el intento.

Nota publicada en la edición 503 de Weekend, agosto de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

01 de agosto de 2014

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