Pejerreyes en la catedral

Para muchos la meca actual del pejerrey, San Cayetano nos ofrece otra laguna con excelentes ejemplares. Y se los pesca bastante vadeando.

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Con la cabeza puesta en lograr un relevamiento diferente de pesca de pejerrey, pero siempre intentando dar con cantidad y calidad, volvimos a San Cayetano sin saber a qué
laguna iríamos a pescar. Elegimos nuevamente este pueblo agrícola/ganadero repleto de
grandes pescadores por la confianza que nos da, entre otras cosas, nuestro amigo Carlos Di Loretto, oriundo de la zona, quien siempre nos sorprende con extraordinarios pesqueros que nos regalan vigorosos y combativos pejerreyes. En las inmediaciones del casco urbano existen innumerables lagunas privadas que permiten el acceso al público, y muchas veces se hace difícil elegir bien el espejo cuando no se tiene el tiempo para recorrer un par de “charcos”. Por eso la experiencia inigualable de una persona que está todos los días allí y practica la pesca deportiva casi a diario resulta fundamental para no fallar en el rumbo a tomar.

Estábamos evaluando la posibilidad de ingresar a varios campos con espejos habitados por grandes pejerreyes. Finalmente nos decidimos por la laguna Jorgensen. Habíamos charlado con Carlos sobre la alternativa de dar con un ámbito que nos permitiera pescar pejerreyes de costa y embarcado. Y él redobló la apuesta: además íbamos a probar a Jorgensen vadeando.

Armamos enseguida la salida y una noche fresca y lluviosa llegamos a San Cayetano para cenar junto a toda la familia del guía, quien como es habitual nos esperaba con una parrillada completa y pizzas caseras. Mientras contábamos anécdotas del viaje y hablábamos de pesca, comenzamos a imaginar lo que sería la pesca al día siguiente.

La laguna Jorgensen es un pequeño espejo de agua de no más de 80 hectáreas, emplazado dentro de un campo privado y cuidado intensamente por sus dueños.
Aparte del pesquero poseen ganado bovino, vacuno y una hermosa tropilla de caballos que se acercan al paso de cada uno de los vehículos en el ingreso. Aquí sólo se permitía el acceso a pescadores de costa, y hace muy poquito habilitaron la chance de botar únicamente dos botes diarios para intentar la pesca embarcada. A estas alternativas debemos sumarle la posibilidad concreta, waders de por medio, de avanzar en el agua e intentar llegar a lugares donde difícilmente podamos hacerlo desde el bote o arrojando desde tierra firme.

Dentro del hermoso paisaje que nos muestra la laguna, vamos a encontrar barrancas, alambrados sumergidos, sectores muy bajos con el famoso pasto pelo e chancho, juncos ralos cercanos a la costa y algo de profundidad en el centro del espejo. ¡Y en todos estos sitios hay pesca!

Nota publicada en la edición 501 de Weekend, junio de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

06 de junio de 2014

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