Colosos de Santa Lucía

Una zona correntina con múltiples alternativas para dar con el dorado. Las mejores técnicas para probar con carnadas artificiales. Nota con video.

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“¿Te parece chamigo? ¿No lo podremos posponer unos días?” Me decía por teléfono Pato desde Corrientes. Y agregaba: “Es que llovió muchísimo, el río creció de golpe, está turbio y además hay pronóstico de tormenta”. Se nos planteaba un panorama tan oscuro como las aguas del Paraná, un horizonte difícil, casi desalentador. Pero ya no había chances de reprogramar, la maquinaria estaba en marcha y habíamos transpuesto el punto de no retorno. Con casi todo en contra, partimos hacia Santa Lucía, ubicada en el Departamento de Lavalle.

El entusiasmo por transitar sus paisajes de altas barrancas, recorrer sus islas, navegar sus riachos e intentar en pesqueros no frecuentes, sumado a la emoción de reencontrarme, después de muchos años, con Pato Triay y Carlos Cocheret, dos buenos
amigos, suplían largamente los pronósticos más agoreros.

Pesca al golpe

Abordamos el Paraná por la bajada de lanchas de la barra pesquera Los Hincadores, y empezamos los intentos con cebos naturales en la zona de Punta del Rubio, al pie de las barrancas donde la corriente embiste con mayor fuerza y genera interesantes correderas.

Es sabido que con malas condiciones de aguas, los cebos naturales suelen ser la mejor opción, por eso es que optamos por enhebrar morenas en anzuelos 7/0 y 8/0 vinculados al sedal que viene del reel rotativo con un líder de acero multifilamento de unos 30 cm y 30 libras. Con varas de 7 pies (unos 2,10 m) y de 15 a 30 libras de resistencia (1 libra: 453,59 gramos) , fuimos lanzando los aparejos sin lastrar desde la embarcación a la deriva y hacia la costa en lo que se conoce como “pesca al golpe”. La idea es derivar paralelo a la costa y a distancia de tiro para poder poner el cebo bien cerca de los lugares de posible acecho del pez, que pueden ser puntas donde la corriente se acelera mucho, piedras semisumergidas, peñascos desbarrancados y juntas de aguas de diferente velocidad. Cada accidente se puede abordar de distintas maneras. No hay un solo tiro recomendado. A veces lanzar un poco aguas arriba del obstáculo y que el cebo llegue con algo de profundidad ganada es el secreto del éxito. Otras es poner el aparejo en forma sonora justo pegado al pesquero, como si fuera un organismo que cayó de la costa o saltó al agua. Y a veces sondear la cola del obstáculo, es decir la parte posterior o aguas abajo, es la mejor manera de encontrar al pez cazador acechando al forraje que viene desequilibrado por las aguas torrentosas.

Nota publicada en la edición 501 de Weekend, junio de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

05 de junio de 2014

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