Pejerreyes con rumbo norte

Aguas arriba del Río Uruguay, en la zona de Gualeguaychú, han comenzado a arribar los pejerreyes con sabor a matungos. Pescamos donde este mes se realizará el ya clásico concurso. Nota con video.

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Puntualmente pasé a buscar a mi amigo Pablo Rodríguez (pescador en kayak y kayakista de travesía) de madrugada y después de desandar los 230 kilómetros que separan la Ciudad de Buenos Aires de Gualeguaychú, a las 7:30 nos encontramos con Raúl Almeyda y un colaborador suyo en uno de los muelles con escalinata del puerto de la ciudad. Apenas bajamos del coche recibimos un cálido apretón de manos y un mate, que a esa hora consigue maravillas en el cuerpo de los que llegamos de la ruta sin escalas.

Una vez descargado el kayak y preparados los bultos para bajarlos a la embarcación, nos encontramos con un trucker de cerca de 8 metros de eslora, consola con todos los elementos de seguridad, VHF, ecosonda, GPS, las bolsas de carnada prolijamente estibadas, copo y todo lo que pudiéramos necesitar a mano y dispuesto.

Hacia el Uruguay

Ocho en punto de la mañana estábamos saliendo por el río Gualeguaychú con destino a su desembocadura con el Uruguay. Luego de realizar el rol en Prefectura Naval Argentina y sobrepasar las escolleras de piedra que bordean ambas márgenes del Gualeguaychú en su desembocadura, y que con la marea que teníamos se encontraban totalmente cubiertas, nos posicionamos unos cientos de metros hacia el sur para comenzar lo que sería el primer garete de la jornada, transitando completa la extensión de la Ensenada del Bellaco.

Regulando la velocidad de la embarcación mediante el uso de un muerto que iba rozando el fondo, Raúl obtuvo la combinación justa de freno en el trucker frente al viento que, proviniendo del noreste, nos impulsaba rápidamente. La mañana se presentaba fresca y con una nubosidad media, lo que provocaba que el sol se asomara de a ratos, y que entre las olas el reflejo nos jugara malas pasadas en la visibilidad de nuestras boyas.

En todos los casos utilizamos cañas telescópicas de 3,80 a 4,20 metros de largo y micro reels frontales en mi caso y en el de Pablo, mientras que Raúl y su acompañante emplearon reeles de bajo perfil. Todos teníamos cargado multifilamento de entre 12 a 15
libras (1 libra: 453,59 gramos).

En materia de líneas, las boyas eran del tipo chupetonas o cometa, en colores amarillo limón y naranja o combinaciones de ambos, colocadas en aparejos de dos y tres boyas más puntero pescador. Anzuelos N° 2/0 y 1/0 encarnando con mojarra viva, de ser posible dos por anzuelo. Pasadas de cola a cabeza la primera y solamente de cola la segunda, conseguían brindar mayor atractivo a las brazoladas, que durante la mañana y hasta el mediodía usamos con un largo en nuestras líneas que variaba de 15 a 30 cm.

 

Nota publicada en la edición 501 de Weekend, junio de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

02 de junio de 2014

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