Tiburones en una mansa laguna

En Sudáfrica, en un espejo que desemboca en el Índico, una atractiva experiencia con tiburones que puede concluir en la propia costa. Nota con video.

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La cantidad y variedad de tiburones que tiene el océano Índico en las costas africanas es notable. El más renombrado, y temido, es el gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Pero otros muchos escualos pululan estas aguas y son factibles de ser pescados: ragged rooth, sarda, toro o escalandrún (Carcharias taurus); thresher o tiburón zorro (familia Alopiidae); cow shark o tiburón vaca (género Heptranchias); hammerhead o tiburón martillo (familia Sphyrnidae) y, entre otros, el smooth hound o tiburón comadreja, también conocido como sabueso (familia Triakidae). Precisamente, este último tiene el hábito de ingresar en busca de alimento al agua de los ríos que desembocan en el mar. Otra de las razones por las que penetran esos cursos de agua dulce es por una mayor y más confortable temperatura, ya que las corrientes frías del antártico bañan las costas más australes del continente africano, bajando demasiado la temperatura del mar, principalmente en verano.

En Sudáfrica, cuando nuestro amigo Darren Coetzer, de Enrico’s Fishing Safaris (www.enricosfishing.com.za), nos comentó que en proximidades de Plettenberg Bay, donde la confluencia de los ríos Keurbooms y Bitou conforma una especie de laguna previo a su desembocadura en el Índico, estaban entrando tiburones smooth hound y que se los podía capturar desde lanchas pequeñas y con equipos livianos, no dudamos en embarcarnos en esta nueva aventura. Agua sin marejada, poco profundas y con tiburones activos y patrullando en busca de pequeños peces y crustáceos como cangrejos y camarones, eran una invitación casi ineludible.

Los equipos a poner en juego: cañas de 7 pies (1 pie: 0,304 m), de 25 a 30 libras (1 libra: 453,59 gramos) de resistencia y reeles frontales cargados con nailon monofilamento del 0,37 al 0,40 terminados en aparejos de un solo anzuelo 5/0 con una brazolada de 1,3 a 1,5 m de fluorocarbono del 0,60mm vinculada al nailon que viene del reel por un esmerillón que hace las veces de tope para el lastre.

La hondura del espejo no va más allá de los 4 o 5 m, siendo la media de unos 2,5 m. La parte central (la del canal) es la más profunda y donde el agua tiene una cierta corriente, el resto es más bien arremansado. Por esa razón, cuando se pesca en el medio se usan plomos pasantes de unos 40 g para que fondee bien el cebo de anchoa o sardina. Y en el resto, para que no se levante el conjunto es suficiente lastrar con unos 20 g.

Nota publicada en la edición 500 de Weekend, mayo de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

 

30 de abril de 2014

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4 comentarios en esta nota

  1. Juan del Sur | 01/05/2014 | 9:40 AM

    Gente enferma, ¡por favor!: gastar miles de dólares para ir a martirizar a un animal que no les ha hecho nada, y que no van a comer, y al cual dejan ir con el anzuelo clavado y un pedazo de tanga que indefectiblemente quedará colgando dentro de su tracto digestivo.
    Repito: gente enferma.

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