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Los matungos de La Gaviota

A 500 km de Buenos Aires está esta maravillosa laguna donde los matungos abundan. Galería de imágenes.

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Esperábamos ansiosos el llamado de don Jorge Trueselgard para que nos comunicara la aparición de los pejerreyes más grandes de principio de temporada. Por suerte, y gracias a la gestión de los dueños, a la repoblación de la laguna y principalmente al cuidado intensivo del espejo contra la depredación, ese llamado llegó justo en tiempo y forma para realizar el relevamiento.

Jorge, encargado del lugar, provocó el milagro de avisarnos que abriría La Gaviota para nosotros y así poder comprobar sus bondades. Cualidades que viene demostrando temporada tras temporada y que sin dudas la colocan en la   pole position de los ámbitos  de la provincia de Buenos Aires en cuanto a pesca de pejerreyes.

Muy contentos, armamos enseguida el grupo que iba a viajar los 500 km que separan la laguna de la Ciudad de Buenos Aires. Y nos alegramos una vez más de compartir un día junto a nuestros amigos de la localidad de San Cayetano. Arreglamos todo con el encargado y nos pusimos en contacto con Carlos Di Loreto, quien oficia de guía en varias lagunas de la zona y siempre nos recibe de muy buena manera, dando al pescador todo lo necesario para realmente pasarla muy bien.

Con Facundo Ontivero, PabloSacco, Luis Yañez y Leo Altieri coordinamos una fecha para relevar la laguna durante un par de días de semana, donde suponíamos íbamos a estar más tranquilos. Y así fue.

La Gaviota es una laguna de tan solo 50 hectáreas, aunque por eso no deja de ser muy difícil de pescarla. Cuenta con gran cantidad de juncos, pocas zonas bajas y, en su gran mayoría, con una profundidad promedio de 3 m, tanto en el centro del espejo como en la espesura de los juncos ralos. Hoy por hoy el espejo dispone de una gran población de ejemplares de pejerrey de entre 20 y 30 cm, que se encuentran dispersos en toda el espejo compartiendo espacios con dientudos y bagres sapo de importante tamaño.

Pero nosotros íbamos en busca de los grandes, y para ello llevábamos algún equipo para probar y otros que ya sabíamos que funcionarían como en temporadas anteriores. Los equipos se componían de cañas de hasta 4,50 m (recordemos que la laguna tiene muchos juncos y a veces debemos elevar el aparejo para poder tirar cómodos, también a veces es necesario usar brazoladas largas). Los reeles pueden ser chicos o medianos, basta con que carguen 100 m de nylon 0,30 mm o hilo multifilamento de 0,16 mm. En cuanto a los aparejos de flote, debemos llevar los tradicionales de tres boyas y otros de dos boyas para estar más cómodos si utilizamos brazoladas que superen los 2 m. A esto hay que sumarle líneas del tipo paternóster con dos o tres anzuelos. Los aparejos deberían estar armados con nylon 0,35 a 0,40 mm y los anzuelos no menor al tamaño N° 1/0 atados con nylon blando del 0,35 mm. La pesca con línea paternóster la hacemos muy cerca de los juncos o bien dentro de ellos.

Hay que arrojar el aparejo en forma vertical por sobre los juncos, en algún claro o agujerito que se forme en la costa o centro de la laguna, de tal manera que las brazoladas no deben ser muy largas. Y quizás podríamos, en este caso particular, aumentar el grosor del nylon y empatillar el anzuelo en vez de hacerle un nudo ojal. La carnada por excelencia es la mojarra viva, pero también podemos utilizar con buenos resultados el filet fresco de pejerrey o el de dientudo fresco o salado.

Nota publicada en la edición 499 de Weekend, abril de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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