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Tailandia la perla del sur asiático

Una tierra de ensueño, poblada de verdes selvas y fauna exótica. Galería de imágenes.

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Una nube de humedad y calor –mucho calor– me golpea el cuerpo al salir del aeropuerto. Carteles de simpáticos garabatos, taxis fucsias, turquesas, amarillos, colectivos naranjas y verdes. Demasiadas personas almorzando para ser las 7 de la mañana y un tren casi futurista que a toda velocidad viaja en altura para acercarme a mi hotel. De repente caí del otro lado del mundo, en un lugar que desafía todos mis conceptos de normalidad.

Bangkok es la sede política y financiera del país, pero también es la puerta de entrada a la cultura del antiguo Reino de Siam, y al mismo tiempo, al principal centro mundial del turismo sexual. Por que sí, en esta tierra de contrastes, convive el contacto más fugaz y superficial con una religión budista omnipresente y milenaria. Aquí hay un lujo descolocante. Y edificios que compiten en el podio por ser los más altos del mundo, y que coexisten con mercados encimados, caos, carritos de comida que copan las calles, caos, luces de neón, caos y siempre bocinazos que musicalizan la escena.

“Señorita, ¡la llevo al Palacio Real!”, me dice un tailandés entusiasmado desde su moto, como si fuera una oferta de taxi común y corriente. “Ah claro, estoy en Asia”, pienso para mí, regateo el precio y me subo imaginando que en Buenos Aires hubiese salido corriendo. Antes de partir me propone visitar una joyería, hacerme pasar por clienta, no comprar nada y cobrarme la mitad del viaje. Acepto. En la joyería hay decenas de tuk tuks estacionados –esas motos con carroza incorporada– y varios turistas confundidos chusmeando como yo, costosos aros, anillos, collares. Después de un viaje veloz –y en contramano por las avenidas para evitar el tráfico– llegamos a destino y respiro por haber sobrevivido en el intento.

Estoy en el monumental Palacio Real, una construcción del 1700 de 220 mil metros cuadrados, llena de cultos a buda, de muchísimo dorado y estructuras de techos altos y detalles finísimos por doquier. Se trata de un lugar que sirvió de residencia oficial del rey de Tailandia durante tres siglos.

55 años en el trono

Hoy el país lleva el título de monarquía constitucional, en la que el rey Rama IX está en el trono desde 1949 y es el jefe de estado que permanece más tiempo en su cargo en todo el mundo. Sin embargo, Tailandia significa “país libre”, haciendo referencia al hecho de que nunca fue colonizado.

Sobre una de las lanchas colectivas que recorren el río Chao Phraya, pienso cómo el agua serena el caos, como si fuera una cuna que nos devuelve las fuerzas para enfrentar los estímulos de esta vertiginosa ciudad. Me gustaría haberla conocido cuando la apodaban la Venecia de Oriente, por su vasta red de canales que se usaban cual calles de circulación normal, y que a mediados del siglo pasado fueron reemplazados por vías terrestres. Por suerte, aún existen esos multicolores mercados flotantes en las afueras de la ciudad, donde las balsas ambulantes intercambian desde flores y verduras, hasta figuras de buda, ropa y agua de coco bien fría.

Nota publicada en la edición 499 de Weekend, abril de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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