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Luna de miel por Europa en una VW

Dos jóvenes se lanzaron a pasar ese momento tan especial viajando por el viejo mundo.
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Qué mejor que pasar una luna de miel en un hotel móvil?, es lo que se plantearon Patricia Durán e Ignacio García Guerra, dos jóvenes que buscaron una alternativa al clásico viaje romántico tras la boda. Es que el alojamiento, movilidad y comida suelen ser bastantes caros, en particular los hoteles.

La idea fue buscar un vehículo que les permitiese hacer las tres cosas, y la respuesta vino de mano de una VW Westfalia, modelo camper de las VW Type-2, mejor conocidas como “pan lactal” por su forma. Casi de la misma manera que lo hizo una pareja suiza por América latina (ver Weekend 493), ellos se lanzaron a recorrer Europa en su camioneta. Es curiosa la relación entre estos casos, ya que Patricia e Ignacio compraron la Volkswagen fabricada en 1979 a una pareja europea que recorrió la Argentina.

En diciembre de 2011 se casaron y sin más en febrero de 2012 embarcaron la Westfalia en el puerto de Zárate con rumbo al Viejo Continente. Ellos tomaron un avión hacia Italia, donde pasaron los 21 días que tardó la camioneta en cruzar el Atlántico, hasta el puerto de Hamburgo, Alemania, donde llegó La Gorda, como la apodaron cariñosamente. A diferencia de la Argentina, en el país teutón con sólo tener el carnet de pasaje o passagge, se puede retirar el vehículo sin la ayuda de un despachante de aduana. Este requisito se puede adquirir en algunas dependencias del Automóvil Club Argentino (A.C.A.), presentándose con la licencia de conducir vigente con el domicilio actual y con tiempo suficiente para durar todo el viaje.

Una vez en la ruta, pusieron rumbo sur, tratando de escaparle al frío de los últimos días del invierno. Llegando a Los Pirineos los sorprendieron algunas nevadas, que no fueron competencia para el motor de 2 HP de La Gorda (ellos optaron por llamarlos 2 ponis de potencia). Otros retos aparecieron amenazantes en el horizonte: Los Alpes, los Tratas, los Cárpatos y hasta la Transfagaran Road, de Rumania, que no fueron problema para esos aguerridos 2 ponis.

Ellos dicen que fue aventurado lanzarse a la ruta con un vehículo de más de 30 años y sin conocimientos de mecánica, pero los primeros 5.000 km sin sobresaltos los llevaron a pensar que no tendrían problemas. Sin embargo, fue en una trepada muy empinada cerca de los castillos y palacios de Sintra, Portugal, donde La Gorda dijo basta y se quedó. Resultó difícil estacionarla en un lugar plano, ya que el freno de mano no funcionaba, y en esa parte tan complicada de la ruta hay horarios para subir o bajar.

Allí comenzó lo que ellos llamaron un “derrotero de mecánicos”. Primero en Amoreira, todavía en Portugal, donde tuvieron que rectificar el block motor. De todas maneras, es como el rezo popular “no hay mal que por bien no venga”, ya que conocieron a excelentes personas que les abrieron la puerta de su casa para alojarlos y les dieron de comer durante la semana que demandó el trabajo.

El segundo episodio fue en Zagreb, Croacia, luego de 10.000 km de ruta. Pasaron 10 días junto a un grupo de croatas que los acogieron muy bien, pero que además acariciaron a la Westfalia con mucha precisión y meticulosidad.

Nota publicada en la edición 498 de Weekend, marzo de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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