Siempre bien comunicado

Un buen VHF es importante en una lancha, pero más aún es saber comunicarse.

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El equipo de radio más común en las embarcaciones es el VHF o muy alta frecuencia, por sus siglas en inglés. Generalmente, no son muy caros, teniendo en cuenta la relación costo-beneficio. Podemos decir que su importancia a bordo es capital, ya que no sólo sirve en caso de emergencia, sino para contactarnos con otras naves que podrían darnos una mano en un apuro, o para solicitar altura de mareas y partes meteorológicos.

Si bien para muchas embarcaciones no es obligatorio llevar VHF a bordo, debería serlo, pero dejemos este tema para futuras discusiones. Otra cosa que debemos saber es que en la mayoría de lugares –como en gran parte el Delta, por ejemplo– no hay señal de celular. Incluso si existiese, ¿qué podríamos lograr llamando a un amigo en la ciudad? Es por esto que el VHF será el único equipo que nos permitirá comunicar una emergencia o la necesidad de información en el momento y con las personas adecuadas.

Un buen equipo debe estar acompañado de una antena adecuada, de la cual conozcamos bien sus limitaciones, pero que además esté bien instalada. A partir de esos preceptos, podemos hacer distintas disquisiciones de cuál es la mejor. Sólo me referiré a las que hoy se encuentran en todo negocio náutico, que son las que los navegantes usarán: las de varilla metálica y las de fibra de vidrio, en general de 6 y 9 db.

La importancia del cable

Las antenas de fibra de vidrio (las más comunes), vienen de una longitud determinada y con un cable de medida fija. Los fabricantes de antenas las venden con el cable correspondiente, muchas veces demasiado largo, pero por ningún motivo se lo debe cortar, ya que la antena perderá la ganancia para la que fue construida. Algo similar pero a la inversa ocurre en los cruceros o barcos grandes, ya que el cable resultará insuficiente. En este caso podemos agregar algo de cable, respetando las medidas (tipo y grosor) provistas por el fabricante, y en las longitudes acordes a las frecuencias que utilizará el equipo, lo que determinará un técnico o un radioaficionado experimentado.

Los empalmes de los cables tienen que ser realizados con acoples normalizados y jamás con cinta aisladora. Además deberán ser estancos, porque el óxido o la sulfatación afectarán la ganancia del equipo. Por otra parte, debe evitarse que el cable sobrante se retuerza o se enrede. Finalmente, cabe aclarar que es siempre preferible un equipo fijo a un handie, aunque las antenas altas de prefectura permitirán comunicarse con un equipo portátil.

Nota publicada en la edición 497 de Weekend, febrero de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

 

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