Los mejores ámbitos para la trucha

En Neuquén, Río Negro y Chubut, algunos de los ámbitos más propensos para la especie.
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En amaneceres calmos, o cortas sesiones de tarde, hicimos unas cuantas aproximaciones urbanas sobre el lago Nahuel Huapi. Con las costas bastante desbordadas y complicadas de transitar, iniciamos en el mítico pedrero de la estación de trenes. Aquí, con un veril lejano, se dificultaba pasar el streamer correctamente, con innumerables enganches si dejábamos hundir un toque de más. Usamos equipos Nº 5, con shootings intermedios cristalinos o hundimiento II, y amnesia de 15 libras para ganar máxima distancia. Las moscas más efectivas fueron Fuzzy Wuzzy de pelo medianas, junto a unas mini String Leech atadas sólo de marabú (de 5 o 6 cm), que resultaron una bomba. Completamente impresionistas en su concepto, en el agua se movían como auténticos pececillos. Los piques correspondieron a potentes arco iris de 1 a 1,5 kg, muchas aún coloridas (o en recuperación) tras el desove.

Plateado de cuatro kilos

Fue así que en un intento de cubrir aguas más profundas, elegimos pesqueros con el veril más cercano, poniendo énfasis en los boulders próximos a Melipal. Aquí Claudio González se despachó con un macho de arco iris (inmaculadamente plateado) que rondó los 4 kg y dio una lucha de perros. A pesar de las nutridas eclosiones de mayflies medianos (Meridialaris), no subieron truchas a tomarlas.

En un excepcional día calmo y soleado, le dedicamos una jornada completa al Brazo Tristeza. Junto a mi amigo Gabor Dombay, no perdonamos ninguna cascada y desembocadura, que se encontraban bien cargadas con el deshielo. A pesar de ver lomear varias truchas de buen tamaño, todo fue bastante magro en piques. ¿Luna llena? ¿Superabundancia de larvas de puyenes que tenían a los peces muy saciados? Otro dato preocupante es el aumento excesivo de la presión de pesca: la cantidad de lanchas sobre el lago se multiplicó en los últimos años, e indudablemente están afectando seriamente sus poblaciones de salmónidos.

Río Limay

Teníamos noticias de que la Boca estaba floja, pero no mojar plumas por este templo es un verdadero sacrilegio. Salvo algunos buenos peces durante los primeros días de la apertura, la falta de fotos en foros y redes sociales mostraba su bajo rendimiento. Amanecimos en el lugar, tocamos todos los pesqueros clásicos y no tuvimos un pique. De hecho, no roleó nada importante sobre la barda, ni tampoco vimos los acostumbrados monstruos frente a los pilotes del puente carretero.

Fue así que surgió una flotada con Carlos Vidal (Bigblack), en la que pude aprender muchísimas secretos de este gran profesional. Elegimos el sector II, entre la bajada pública y lo de Ricky Aguirre: con pocos migratorios dando vuelta, nos concentramos en este tramo, que a nuestro entender tiene los mejores residentes.

No clavamos nada grande, pero los residentes medianos (700 gramos a 1,8 kg) se sucedieron en pozos clásicos como el Gallinero, el 30, Fenoglio o la recta de Don Rosas, donde en la entrada del canal nos sorprendieron unas arco iris en recuperación más que interesantes, mezcladas con regordetas percas. Las moscas del día fueron Trombas y Matukas Suri, y sus variantes, en colores bataraz teñido de amarillo o color oro.

Nota publicada en la edición 496 de Weekend, enero de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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