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La paz y belleza de Chacabuco

Disfrutamos de la laguna Rocha y observamos aves en este maravilloso lugar. Galería de imágenes.

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Chacabuco es una ciudad con historia. No solo porque se fundó en 1865 sino porque su nombre fue en homenaje a la batalla en que el Ejército de los Andes derrotó a los Realistas, en 1817. Al mismo tiempo es un lugar ligado a las letras, ya que allí nació el escritor Haroldo Conti cuya obra más conocida popularmente fue La balada del álamo Carolina”, un clásico de la literatura de los 70.

Pero primero es lo primero: el paseo con el city tour alrededor de la plaza principal. Comenzamos por la Parroquia San Isidro Labrador (1880) que es el patrono de la ciudad por ser el santo de los agricultores, algo muy lógico ya que Chacabuco se destaca por sus molinos harineros y por ser la capital nacional del maíz. Luego siguen la plaza General San Martín, donde se realizan las principales fiestas y encuentros y que alberga el monumento a este prócer inaugurado en 1954 y considerado el más importante del país. Como no podía ser de otra manera, la Casa del la Cultura lleva el nombre de Haroldo Conti y, camino a Bragado, se conserva el casco histórico de la estancia que fuera su casa con algunas pertenencias.

Luego de la caminata y de la visita al teatro italiano, la escuela de actividades culturales y la galería de arte, nos invitan a tomar un café en la terraza del Hotel Postal, ubicado en una esquina y con aire parisino.

Agua y aves

Con una vianda hecha con bondiola, longaniza y jamón crudo de chacinados Zammuto (un clásico del lugar), nos encaminamos a la laguna de Rocha, a 30 km de la ciudad. Como ha llovido el día anterior, el camino de tierra lo hacemos despacio, lo cual nos da tiempo, también, para disfrutar del paisaje y la tranquilidad. Entre mate y mate los kilómetros van pasando y cuando llegamos nos recibe un luminoso espejo de agua de 330 hectáreas y 3,5 de profundidad, donde se puede remar y pescar.

Además de la laguna en sí misma, el lugar cuenta con un gran parque donde se puede pasar el día o acampar. Pero nosotros elegimos quedarnos en la zona más agreste para caminar, hacer nuestro picnic y disfrutar de la naturaleza. La entrada es gratuita.

Siguiendo el camino de la vida silvestre, Roberto Muñoz, presidente y fundador del Club de Observadores de Aves de Rawson (a 100 km de Chacabuco) nos cuenta que organizan salidas para hacer avistajes, que realizan seminarios educativos y tienen programas de radio dedicados a la difusión de las aves. “Promocionamos esta actividad como una forma práctica de contactarse con la naturaleza, porque observar aves es sencillo y placentero y puede realizarse en cualquier lado”, enfatiza. El club integra la red de observadores de aves, cuenta con más de 40 socios y sus puertas están abiertas para toda persona interesada en conocer un poco más sobre pájaros.

Nota publicada en la edición 496 de Weekend, enero de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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