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Cómo le fue a la perdiz en la temporada pasada

La supervivencia del más fuerte y de sus descendientes va mejorando las razas, y eso es lo parece estar pasando en este momento con la perdiz. Galería de imágenes.

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Aparte de los consabidos gratos momentos entre amigos, este fin de temporada trajo interesantes conclusiones, porque fue diferente y trascendente, ya que hay una serie de factores que así lo determinan. Desde lo técnico, biólogos y veterinarios a quienes  consulté concluyeron que la perdiz se va adaptando a cualquier depredador: zorros, aves de rapiña y también a los productos químicos y la labranza intensiva.

 

La supervivencia del más fuerte y de sus descendientes va mejorando las razas, y eso es lo parece estar pasando en este momento con la perdiz, a pesar de que las áreas ganaderas y de poca siembran se achican de la mano de la soja y otros cultivos.

 

 

Postulado de Darwin

 

 

Las especies se están adaptando, sobreviviendo, mejorando y creciendo en población. Un hombre de campo me dejó su enseñanza: en un período de seis años se pasa por cosechas récord, normales y malas. Con la fauna pasa lo mismo: ella se adapta a la naturaleza y la naturaleza se adapta a estos cambios.

 

Si bien no todos los cazadores están de acuerdo con esto, la gran mayoría sí lo está. A fin de temporada participé del torneo de hélice Buena Fe que se organizó en el Tiro Federal de Lomas de Zamora, donde tuve oportunidad de charlar con cazadores de distintas provincias y ciudades sobre este tema, y ellos coincidieron. Si bien hay mucha más cantidad de piezas que el año pasado, no están en los mismos cuadros o pasturas, han migrado, se están adaptando a los cambios climáticos y de labranza.

 

La pasada temporada, con un clima más cálido de lo habitual, el tamaño era pequeño y hubo una anidada adicional de los tinámidos, pero los ejemplares se encontraban en las zonas de pastos bajos y medios. Esta temporada, otra vez con un clima cuyo frío se hizo demorar, los pastos no se quemaron por las tardías heladas y esto llevó a que no solo la altura se mantuviera, sino que los cardos y abrojales estuvieran más verdes. Y a estas zonas se trasladó parte de la población de perdices, área en las que no era habitual encontrar mucha cantidad. Esta es la parte positiva de la cuestión.

 

 

 

Nota publicada en la edición 492 de Weekend, septiembre de 2013. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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