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La apasionante pesca de las 5 bocas

Ese ámbito, en el que confluyen distintos ríos y riachons, forman un pesquero excepcional, donde no falta nada. Galería de imágenes.

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Sin saber a ciencia cierta hacia dónde salir en busca de dorados, comencé con los llamados telefónicos a distintos amigos, guías e isleños que siempre nos comentan cómo se van sucediendo las pescas en distintos ámbitos del delta del Paraná. La idea era visitar algún sector del río de los que quizás no tuvieran nombre propio para este tipo de pesca. Don Miguel, isleño desde la cuna y gran conocedor de la zona del río Talavera, logró convencerme diciéndome que se veían mover muchos dorados sobre las costas y que habían salido algunos de portes más que interesantes.

 

Apelando a sus conocimientos, le preguntamos por la zona denominada Las 5 Bocas, donde confluyen distintos ríos y riachos formando un pesquero excepcional. Su respuesta fue directa y sencilla: “En esas costas profundas y correntosas he visto levantar a los artesanales hermosos dorados y hasta cachorros de surubí, pero yo hasta allá no voy muy seguido porque con la canoa a veces se hace cuesta arriba ir y volver”.

 

Estos eran los datos que buscaba y el desafío para el cual convoqué a mis amigos Luis Chichi Yañez y Mauro Bittolo. Decidimos llevar sólo equipos para practicar la pesca con carnada natural. Cargamos un arsenal de cañas y reeles para cubrir todas las posibilidades, porque la idea era pescar en los cursos madres que son muy correntosos y profundos; y también dentro de los zanjones que vierten sus aguas.

 

Contábamos con cañas de 2,10 a 2,50 m de potencia media con acción de punta, reeles medianos frontales y rotativos cargados algunos con nylon 0,35 mm y multifilamento de 30 libras (1 libra: 453,59 gramos), anzuelos 6/0 al 8/0 atados en leaderes de acero de 40 libras y unos 50 cm de largo, plomos corredizos de 15 a 100 g y algunas líneas para dorados y taruchas armadas con boya.

 

Tras un largo viaje accedimos a la zona de Las 5 Bocas, muy cerquita de la isla Vizcaíno. Para entrar a los pesqueros elegidos, giramos a estribor en el riacho Zanja Mercadal y fue como estar en el paraíso del dorado: costas correntosas, árboles sumergidos, zanjones que tiraban agua y todo lo de manual sobre este tipo de pesca.

 

 

 

Nota publicada en la edición 492 de Weekend, septiembre de 2013. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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