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Dorados correntinos: luchadores y gigantes

La localidad correntina de Manuel Derqui ofrece grandes ejemplares que luchan a más no poder, toda una aventura. Galería de imágenes.

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A esta altura el Paraná tiene dos caras, dos geografías bien diferentes y antagónicas. Una costa con barrancas altas, pedregales y aguas claras del lado correntino. Y enfrente, a pocos centenares de metros, la costa chaqueña que es baja y de monte cerrado, con un río turbio y amarronado.

Es que pocos kilómetros aguas arriba está la confluencia del Alto Paraná limpio y decantado con el oscuro y barroso Paraguay. Ese choque de aguas no se amalgama así nomás: van corriendo paralelas como dos franjas bien diferenciadas por un largo trecho.

La Isla Soto, de casi 2.000 hectáreas, está del lado chaqueño, en la costa occidental. Es Chaco, pero se accede más fácil por el lado de enfrente, cruzando el Paraná un poco más arriba de la pequeña localidad correntina de Manuel Derqui.

Hay un camping agreste (Altos de Coé Porá) donde dejar el vehículo, con una empinada bajada al río y rampa para botar la lancha. En la punta norte de la isla existe un complejo de cabañas con algunos servicios: Reserva Isla Soto.

 

Un refugio

 

“No es un lodge de pesca, ni siquiera está del todo listo, faltan algunos detalles, pensamos inaugurarlo totalmente en septiembre”, me había adelantado telefónicamente Jorge Monti, uno de los mentores del emprendimiento.

La idea es que sea un refugio de amantes de la naturaleza, un lugar para observar fauna y flora. Y al que le guste la pesca, poder estar en un enclave estratégico para probar suerte en las correderas de enfrente, al pie de las barrancas correntinas, en los veriles arenosos del medio del río, en el profundo canal que pasa bien pegado a la costa oriental de la isla o en el palerío de la orilla chaqueña.

Las cabañas son muy vidriadas y con una excelente vista al amanecer y al río. Yacarés, monos carayá, lagartos, lobitos de río, carpinchos y búfalos de agua son los principales habitantes de la isla en la que Nahuel y Daniela, dos jóvenes y entusiastas amantes del ecosistema y los bichos, ofician de anfitriones.

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota completa en la edición 490 de Weekend, julio de 2013. Si querés suscribirte a la revista y recibirla en tu domicilio, clickeá aquí.

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