Las maravillas del monte chaqueño

La estancia La Fidelidad se encuentra en el corazón de la región conocida como “el Impenetrable”, selva y mucha fauna. Galería de imágenes.

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La Fidelidad es el nombre de la estancia a la que pertenece casi un cuarto de millón de hectáreas de monte en buen estado de conservación, es decir, un lugar donde además de ver grandes árboles (como quebrachos y otros que fueron explotados en diversos lugares durante años) también viven animales en riesgo de extinción como el yaguareté, el aguará guazú y el oso hormiguero.

 

La Fidelidad estuvo presente en noticieros y diarios hacia enero de 2011 cuando mataron a su dueño, Manuel Roseo. En ese momento (y aún hoy siguen trabajando para lograrlo) varias organizaciones ambientalistas propusieron que este predio se convirtiera en parque nacional porque es la última oportunidad que tiene la región chaqueña de preservar su ambiente.

 

Actualmente, La Fidelidad tiene la categoría de Reserva de Recursos, lo que implica que no se puede cazar ni talar sus árboles y, además, existe un fideicomiso creado por el Gobierno del Chaco para juntar dinero para comprarles las tierras a los herederos y así convertir el lugar en un área protegida.

 

La novedad es que todos pueden hacer su aporte y según las posibilidades de cada uno: gobiernos, empresas, organizaciones y personas individuales. Lo importante es participar.

 

 

En terreno

 

 

Después de unas cinco horas de camioneta llegamos a La Fidelidad. Estamos en lo que se llama “el Impenetrable”, que muestra al monte chaqueño como era naturalmente antes, o sea, antes de que ocurrieran las grandes explotaciones madereras que cambiaron y ralearon el paisaje.

 

Aquí todavía está ese impenetrable que alimentó la imaginación aventurera de quien escuchaba esa denominación y que es el lugar donde viven plantas y animales que ya no se encuentran en otros lugares.

 

El río Bermejo atraviesa la propiedad y funciona como “límite natural” entre las provincias de Chaco y Formosa, y es gracias a su presencia y a la de otros espejos de agua en todo el predio que la biodiversidad es riquísima y tenemos la oportunidad de encontrarnos con un paisaje irrepetible.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota completa en la edición 490 de Weekend, julio de 2013. Si querés suscribirte a la revista y recibirla en tu domicilio, clickeá aquí.

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