Temporada esperanzadora en Buenos Aires

El inicio de una nueva temporada de caza menor en Buenos Aires pinta muy bien, los cupos estarán recién a finales de abril.

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Qué reconfortante es poder conocer con anticipación las condiciones en que se encuentran los campos para la futura temporada de caza, y cuál será la cantidad de piezas permitidas en la provincia de Buenos Aires, el precio de permisos y de cartuchos, y la cantidad poblacional de cada especie.

 

Para llegar a buen puerto recurrimos a las fuentes: los cazadores, encargados y dueños de campos, guías de caza y quién mejor que el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires, con su Dirección de Flora y Fauna a cargo de Mónica Casciaro.

 

Fue ella quien me informó que los cupos recién estarán a fines de abril, pues los relevamientos que realiza el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (O.P.D.S.), encargado de sugerir los cupos, se realizarán las próximas semanas, debido a que los años 2012 y 2013 se presentaron atípicos, con meses de grandes inundaciones y otros con un clima cuasi ideal. Debido a ello, se deberán ajustar al máximo los controles poblacionales para detectar qué lugares habrá que vedar a la caza, porque su suelo y fauna fueron afectados, en contrapartida de otros que se consolidarán como grandes zonas habilitadas.

 

Algo que nos deja tranquilos es que no tendremos que preguntar en cuál zona habrá o no perdices, porque directamente el organismo vedará aquellas que no lleguen al cupo suficiente. Lo que nos pudieron anticipar los biólogos es que la temporada de patos será este año particularmente importante, y que en las zonas donde no hubo inundación las pasturas están verdes, altas y plenas de liebres y perdices (de tamaño mayor al del año pasado), con lo cual la proyección es muy alentadora.

 

Respecto de los permisos, Mónica Casciaro me informó que este año sufrirán un significativo incremento: estima que costarán $ 150, cifra a la que las instituciones deben sumarle su comisión (en 2012, comisión incluida, costaban $ 120). Este valor, sin duda, se ha incrementado acompañando la inflación, tanto como lo hicieron los insumos: una caja de cartuchos de 25 unidades la encontraremos entre $ 50 y $ 95 según el tipo, la procedencia y el gramaje.

 

Ante la pregunta cuál es el ideal, mi consejo es siempre el mismo: para el campo, 28 gramos, munición entre 7 y 9, dependiendo de la temperatura y del viento: cuanto menor sea la primera o mayor el segundo, más grande deberá ser la munición (o más chico el número que las identifica).

 

 

Más tarifas

 

 

En cuanto a los precios de los guías de caza, sus valores por persona arrancan de $ 400 a $ 1.500 por día, de acuerdo con el servicio que presten. Uno premium consta de desayuno, perros, escopetas (no cartuchos, que son provistos con un costo adicional por caja) almuerzo, ayudante personal, traslado a la zona de caza, limpieza de piezas y, en algunos casos si se va por dos días, el escabeche. A esto debemos agregarle la estadía, que depende de lo que el cliente busque.

 

Con respecto a otra información brindada por el ministerio, para aquellas personas que, como se dice en la jerga, “roban campos”, este año se van a incrementar los controles y las penalidades tantos pecuniarias como legales, llegando al decomiso de armas. La mejora en las comunicaciones a través del celular y, en algunos casos, los teléfonos satelitales, hacen que las personas puedan denunciar a quienes invaden su propiedad o la de vecinos en forma rápida, y la policía rural acuda prontamente.

 

Hay que desanimar este tipo de conductas, ya que además es bastante sencillo entrar en una propiedad, pedir permiso y cazar tranquilos. Personalmente, lo he experimentado por años. También es cierto que a veces tuve negativas, pero ahí donde tenía el no, fui año tras año solicitando el permiso hasta que un día el patrón me dijo: “Me ganó por cansancio. Viene todos los años y siempre le digo que no, pero me gusta su actitud. Este día cace, pero mire que lo voy a estar observando”. Hace ocho años que cazo en ese lugar y hoy todavía se cuenta la anécdota.

 

Los furtivos que roban campo, que llevan hasta cuatro perros y los bajan de a uno para tener siempre uno fresco, que están en un lugar solo 45 minutos y que cazan desmedidamente sobre el nivel del cupo, esos no son cazadores: son depredadores y deben ser tratados como enemigos de este deporte que nos da placer. Pretendo que mis nietos lo disfruten como lo hizo mi bisabuelo, por eso me rijo por las normas. Mi competencia es con la presa no con infringir las normas.

 

 

 

 

Nota publicada en la edición 487 de Weekend, abril de 2013. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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