Algunas claves para dar con las lisas

Los mejores días para pescarla, la técnica desde la costa y la manera en que se manifiesta el pique.

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Los mejores días para pescar a la lisa son los calurosos, con poco viento y baja presión. Y todavía mejor si se intenta en las jornadas previas a la posible llegada de fuertes tormentas, mientras el río esté bajo. Si hay viento o si llovió copiosamente, el agua se renueva y la lisa no pica. Durante una tormenta eléctrica hay que olvidarse de probar con esta especie.

Al pescar desde la costa hay que arrojar la línea lo más lejos posible, ya que las lisas siempre estarán en la costa opuesta de la que nos encontramos. Es un pez desconfiado y susceptible a los ruidos, difícil de ubicar cerca de la gente.

Si vemos el cardumen de lisas hay que tratar de no tirarle la línea encima, porque este pez se asusta y se dispersa fácilmente. Por esta razón hay que pasarlo y luego arrimar la línea con mucha cautela.

Cuando se produce el pique, hay que estar muy atento ya que la lisa difiere mucho del pejerrey, pez que toma la carnada y la arrastra de forma decidida. Las lisas hacen temblar a la boya como si la estuvieran tironeando de abajo y no la pudieran hundir. A veces también se produce un borbollón cerca de la boya: ese es el momento de clavar.

Y a propósito de la clavada, se debe llevar la caña rápidamente hacia atrás y mantenerla en esa posición. Si se baja aflojando el nailon, lo más probable es que la lisa se escape.

Otra forma de pescarla es sosteniendo la caña en la mano, lo más paralela posible al agua, y apoyar el multifilamento o nailon en el dedo. Ante el más leve tirón debe deducirse que la lisa tomó la carnada, por lo que hay que efectuar la clavada de inmediato. De esta manera tendremos muchas menos chances de fallar.

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