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Encuentro de Kayak Dolores-San Clemente

La navegación, que escapó a la competencia, fue un agradable lugar para encontrarse y compartir la pasión. Galería de imágenes.

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El Encuentro Nacional de Kayakistas de Travesía, que se realiza desde hace 14 años, volvió a ser un éxito. El temporal de los días previos, y el fuerte viento y las olas persistentes no fueron impedimento para navegar durante tres días, desde Dolores hasta las Termas Marinas de San Clemente del Tuyú.

 

Tras la tradicional Expo Kayak, el Festival de Documentales y la cena de camaradería, el 7 de diciembre a las 10 se vio en Dolores una imagen multicolor única, porque todos los kayakistas pasearon por el centro de la ciudad para promover la travesía que emprenderían poco después. En el Canal 9 los esperaba un lugar embanderado, con todo listo para largar, sólo faltaban las embarcaciones en el agua.

 

A las 13:45, entre sirenas y bombas de estruendo, partieron los más de 100 kayakistas que estaban dispuestos a hacer 70 mil remadas cada uno para recorrer 100 kilómetros y llegar al legendario faro de San Clemente. El clima había mejorado y les jugaba a favor. El viento de popa y el canal cargado, más “un poquito” de remo, los “llevaban” a ¡11 km/h! La pampa, su fauna y su paisaje lucían espléndidos. Luego de una parada de descanso, en solo tres horas de remo, completaron los 27 km de la primera etapa y arribaron a los puentes de la ruta 11.

 

 

Primera noche

 

 

Campamento junto al agua, alegría y mates. Y un momento tenso, cuando el capitán de la flota, informado por los subcapitanes, comunicó que quienes no habían superado la prueba del canal ya no podrían ingresar a la bahía. Era lo pautado, y fue acatado sin cuestionamientos.

 

Esa noche, en la Escuela Rural del paraje Las Víboras, en el municipio de Tordillo, los alumnos y la cooperadora agasajaron a los tripulantes con sus famosos asados. Y la sorpresa la dio el Club Yapú Guazú de Resistencia, que llevó dos freezer de pescados del río Bermejo y los obsequió, fritos, a La Flota Nacional de Kayak. Después de la comida, el Centro de Actividades Náuticas Dolores (CAND) sorteó un kayak donado por Atlantikayak’s y le obsequió otro de la misma empresa a la Secretaría de Deportes del Municipio anfitrión. El pronóstico indicaba fuertes vientos. Y todos se fueron a dormir con cierto nerviosismo.

 

El sábado 8, a las 6:00, el “Capitán” Barragán despertó a todos con el dulce sonido de una bomba de estruendo y les dio dos horas para que se alistaran. La brisa en la reparada zona de carpas presagiaba lo que sería la bahía. El clima puso a prueba a la organización. Al salir del canal y entrar en la bahía de Samborombón los vientos eran de 40 km/h del noroeste y las olas superaban el metro de altura. El capitán les gritó: “Todos juntos detrás de mí. Lo que está a estribor es Argentina, y lo que está a babor…es África. ¡Remen… viejas gordas!”.

 

El Capitán no podía detenerse, marcando el rumbo y la velocidad de la flota. Detrás, los tres gomones del CAND y Prefectura (PNA), y los kayakistas expertos comandados por el subcapitán José Huevo Roch, trabajaban sin denuedo en los rescates. El viento subió y había ráfagas de 60 km/h. Las olas alcanzaban el metro cuarenta. Hubo 43 tumbos.

 

 

Buscando resguardo

 

 

Enterado por radio, Barragán decidió cambiar el rumbo y buscar aguas más calmas, cerca de la costa. Y funcionó. A las tres de la tarde entraban todos por la boca del Canal 1. El mensaje de la primera cena les había llegado a todos: “Vamos a navegar mirando al de al lado, no para superarlo, sino para saber y hacer lo que necesite”.
Una vez en tierra, abrazos emotivos, la euforia que sigue al susto superado y el balance.

“Aquí no hay camino ni remises. Solo evacuaremos a los dos lesionados y al doble roto. El resto ya sabe: de acá se sale remando”, sentenció el capitán. Al atardecer calmó el viento y el horizonte infinito se llenó de estrellas. Campamento. Bifes de chorizo fríos, provistos la noche anterior, una improvisada sangría, y un fogón pleno de anécdotas y bolazos hasta pasada la medianoche.

 

El contacto de radio con Prefectura de General Lavalle los llamó a la realidad. El pronóstico meteorológico era similar al del día anterior: mal tiempo. Un último brindis y a descansar.

 

El domingo 9 amaneció soleado y con brisa suave. Debían aprovecharlo. La flota estaba retemplada. A las 8 los kayakistas salieron de la boca del Canal 1 y entraron a la bahía. Navegaban concentrados y a buena velocidad rumbo a la ría Ajó. A veces, la costa se perdía de vista. El pronóstico no se cumplió y cerca de las 11 estaban a la altura de Lavalle. Por la derecha, a la distancia, se veían las antenas del pueblo. Y, al frente ¡surgió el ansiado faro! Entonces, otra sorpresa de la organización: de repente aparecieron rasantes dos aviones de la Armada Argentina que sobrevolaron y saludaron varias veces a los kayakistas.

 

 

Casi en la recta final

 

 

Luego del momento emotivo la flota tenía que seguir, y a las 12 todos los participantes recalaron en una playa de conchillas, pasando la ría Ajó. La razón: debían hacer tiempo para que subierala marea, pues la baja impediría el arribo a Termas Marinas.

 

A las dos de la tarde zarparon para el último esfuerzo. Y a las 15:40 arribaron a las Termas Marinas en un clima de inmensa algarabía. Los esperaban sus familiares, amigos y la prensa. Abrazos, sonrisas, llantos y promesas. El Encuentro Nacional de Kayak había cumplido con lo prometido: barro y sudor, fiel a su tradicional estilo desde hace 14 años. Allí no hay lujos. La propuesta es sacrificarse, remar y disfrutar el duro desafío de la bahía.

 

Luego llegaron las duchas, los reconfortantes baños termales, las cervezas frescas, las bromas. Y el acto de clausura, con la presencia, entre otras personalidades destacadas, de Gabriel Andreu, Director Nacional de Fomento Deportivo de la Secretaría de Deportes de la Nación, quien manifestó su admiración y prometió participar en la 15° edición de la travesía.

 

Siguieron los agradecimientos a YPF y Akapol por el apoyo y los obsequios, los sorteos de handies VHF, donados por MultiRadio, y de un Boreal, el kayak de travesía de plástico rotomoldeado obsequiado por Atlantikayak’s, que se ganó Pablo Guzmán, de Escobar.

 

Luego de la entrega de certificados y remeras alegóricas, y la prolongada despedida, empezaron a llegar los mails de agradecimiento, entre los que se destacan dos frases: “Me voy con el alma llena” y “ Algo mío sigue allí”. Ese es el mensaje que deja esta travesía, donde cada uno se conoce a sí mismo, en un viaje interior que no es solo por amor propio, sino por solidaridad y amistad con el prójimo.

 

 

 

 

 

Nota publicada en la edición 485 de Weekend, febrero de 2013. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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2 comentarios en esta nota

  1. Eduardo Elizalde | 30/08/2013 | 10:50 AM

    Favor: quisieran que tengan a bien, informartme los requisitops para llevar a cabo dicha travesia?’..Poseo un kayak Sintop Ton, mod.Sunrider!!
    Desde ya, muchas Gracias!!!!…

  2. José Coviella | 09/04/2015 | 11:35 PM

    Excelente el relato. Un lujo remar junto al “capitan” Barragan. Espero algún día (pronto) poder hacerlo! JC

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