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Las grandes truchas de Huaraco

Una laguna escondida en el corazón del norte neuquino. Grandes truchas que pueden pescarse desde la costa, a pez visto. Galería de imágenes.

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Dicen que los buenos momentos nunca se borran de la mente, más aún si son de pesca. Parecen inmortalizarse más allá de cualquier otra cosa. Y así precisamente nos sucedió con nuestra visita a la laguna de Huaraco, en la provincia de Neuquén.

 

En mi mente todavía aparecían las imágenes de 4 años atrás, cuando capturamos esas inmensas arco iris con mosca, a pez visto. Fue por ese recuerdo que cuando recibí la invitación de mi amigo y excelente pescador Rody Valverde, no dudé ni un segundo en aceptar. Este gran conocedor de la zona nos llevaría de nuevo a ese maravilloso espejo de agua, para ratificar sus bondades para los pescadores con mosca.

 

En la laguna, la temporada de pesca comienza el 1 de noviembre. Arrancamos nuestro viaje desde Mendoza el 30 de octubre, para arribar al lugar el 31. Armamos campamento, y así esperamos que se cumpliera la fecha para empezar a pescar. Cruzamos la frontera entre Neuquén y Mendoza, enfilando hacia la localidad de Tricao Malal. Viajamos en dos 4×4, indispensables para llegar sin problemas hasta la laguna. Nos contó Rody que muchas veces suele ser necesario un malacate para sacar algunos vehículos encajados, sobre todo si cae una nevada.

 

 

Primeras sensaciones

 

 

Desde Tricao Malal nos tomó cerca de tres horas cubrir los 50 km hasta el cuerpo de agua, por un camino bastante duro. Pero cuando asoman las imágenes iniciales de la laguna, comienzan a aflorar las incógnitas. En primer lugar el tamaño: no es un espejo tan grande, por lo que surgen dudas acerca del porte de los peces que lo habitan, especialmente si se ve Huaraco por primera vez.

 

Poco después de bajarnos de los vehículos, el guardaparques se acercó, nos explicó claramente el reglamento y las restricciones de pesca en la laguna: mosca únicamente, devolución obligatoria y permiso de pesca patagónico en mano. Minutos más tarde, Rody nos confesó que si no fuese por el guardaparques Lito Inostrosa, un enamorado de su trabajo y la naturaleza, la laguna habría caído en desgracia, producto de los depredadores.

 

La laguna tiene aproximadamente unos 700 m de ancho por 1.000 m de largo. Se encuentra rodeada de montañas, en un hermoso callejón. Es posible pescar de costa a principios de temporada, ya que algunas truchas no terminaron el desove y se las puede observar cerca de la ribera. Tras completar su reproducción se alejan hacia el medio del cuerpo de agua, por lo que se requerirá de un flotador individual o pequeños pontones.

 

 

Ejemplares increíbles

 

 

Les puedo asegurar que utilizando los accesorios adecuados tendremos peleas muy interesantes, con truchas bien fuertes y agresivas, de piques muy violentos y corridas intensas. Las truchas capturadas en esta salida no bajaron de los 3 kilos, mientras que la pieza más grande fue de 7,7 kilos. Otras tantas pesaron entre 4 y 6 kilos, lo que convierte a este lugar en un verdadero paraíso para la pesca con mosca.

 

En Huaraco, el principal alimento de las truchas se compone de pequeños crustáceos y scuds, que pueblan en grandes cantidades el fondo y los márgenes de la laguna. No hay pejerreyes, la única especie presente en la laguna es la trucha.

 

Durante nuestra visita, la temperatura del agua no superó los 9 ºC, y su pureza permitía ver a los peces sin mucha dificultad. Había poco viento, y así como nosotros podíamos ver a la truchas, ellas también a nosotros. Por esta razón, cada vez que realizábamos un lanzamiento nos agachábamos para recoger y así engañarlas. Podíamos observar que varias seguían a la mosca, pero apenas nos veían pegaban la vuelta.

 

En la costa no hay mucha profundidad, no más de un metro, por lo que no conviene utilizar una línea muy pesada, ya que se engancha mucho en las piedras del fondo.

 

Lo ideal es usar una línea intermedia, que hunda poco, con leader largo, de entre 2,70 a 3,20 m, con terminación de tippet de 0x a 2x como muy fino. Emplear uno menor sería arriesgado, ya que las truchas son muy grandes y se pueden producir cortes por la violencia del pique.

 

 

El equipo

 

 

Conviene usar cañas de grafito, para línea 5 o 6, con un largo no mayor a 2,70 m. El reel debe ser de la mejor calidad posible, con un buen registro de estrella, ya que las truchas realizan largas corridas. Y apto para cargar la línea, más unos 100 m de backing de 20 libras (unos 9 kilos). Pescando de costa debemos utilizar una línea de hundimiento intermedio, más un líder largo con un agregado de tippet de unos 60 cm de fluorocarbon. En caso de emplear flotadores, las líneas de 150 a 175 grains funcionarán muy bien.

 

Las moscas que mejor rindieron: Mickeyfin, Bunny negra con flashabou azul, Rabbit verde oliva con cuerpo brillante, Prince, y algunas con combinaciones de colores rojo o púrpura con negro y flashabou en la cola. Hay que tener en cuenta que las truchas que todavía están desovando no suelen picar por hambre, sino más por irritación, por lo que se recomienda optar por moscas de colores vivos.

 

Además, es aconsejable utilizar un wader completo, con botas de vadeo. Y si se va a emplear un flotador es recomendable completarlo con patas de rana. Tener en cuenta que la temperatura del agua rara vez supera los 9 ºC.

 

Por último, es muy importante contar con un par de lentes polarizados: el sol resulta muy intenso y las truchas suelen estar cerca de la costa, por lo que se nos complicará verlas por el reflejo.

 

 

Las técnicas

 

 

Hicimos un barrido antes de ingresar al agua, nos agachamos y realizamos lanzamientos para que las truchas no nos vieran. Tuvimos muy buenos resultados vadeando y luego lanzando hacia adentro, imitando una mosca que va desde la costa hacia el interior de la laguna.

 

Para recoger, lo mejor fue traer lento y corto, incluso con las moscas más grandes. Esa técnica demostró que las líneas de hundimiento medio tienen el mejor rendimiento.

 

Como siempre, y más aun en la pesca con mosca, se debe estar en absoluto silencio, ya que las truchas tienen muy buen oído, y se escaparán del lugar si se sienten amenazadas. Hay que tener en cuenta, en especial con las que todavía no desovaron, que las truchas suelen defender su territorio de todo lo que parezca una amenaza. Por eso, además de las moscas que simulan los crustáceos del fondo, podemos utilizar modelos que emulen algún tipo de alevino de la zona.

 

 

 

Nota publicada en la edición 483 de Weekend, diciembre de 2012. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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