Trekking por Torres del Paine

El parque nacional, en Chile, es uno de los lugares que ostenta mayor belleza en el mundo. Las altas agujas de granito, decoradas por fuertes nevadas, son una postal inolvidable. Galeria de imágenes.

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En el amanecer, las laderas más altas de aquellas montañas regalan siempre una postal inolvidable. Apenas salido el sol, apenas acabadas las sombras, la primera luz del día tiñe de rojo las cumbres de aquellos macizos de paredes verticales El viento, ligero como siempre, golpea con fuerza y obliga por momentos a mirar al suelo, a protegerse de esas ráfagas que a veces alcanzan los 100 kilómetros por hora. Sin embargo, el maravilloso espectáculo de esos cerros iluminados por ese sol pálido y oblicuo pronto hace olvidar el viento y los ojos se estaquean entonces en el incomparable paisaje.

Como si fueran de fuego, las Torres del Paine se encienden en la mañana que recién comienza. Ubicado en la más austral de las regiones chilenas, en la provincia de Última Esperanza, el Parque Nacional Torres del Paine es uno de los sitios más bellos de la Patagonia. Creado como área protegida en el año 1959, constituye un ambiente repleto de maravillosos lagos, glaciares y montañas que,por sus especiales características, se ha convertido en uno de los lugares más buscados del continente americano para los fanáticos del trekking.

Su nombre hace referencia a los tres peculiares cerros de rocagranítica de abrupta verticalidad y casi 2.500 metros de altura, que pueden observarse de casi cualquier rincón del parque y cuya imagen es un símbolo inequívoco del lugar. Nadie que llegue hasta aquí puede dejar de maravillarse con estos tres picos a los que se les dio el nombre de Paine, aludiendo a una vieja voz tehuelche que significa azul, color que sin dudas resalta en la geografía de la región, en especial en las áreas en donde los glaciares orillan los lagos más grandes.

Declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco hace más de 30 años, el Parque Torres del Paine posee una extensión de 181 mil hectáreas y está ubicado a 112 kilómetros al norte de Puerto Natales,ciudad del sur chileno que constituye el mejor punto de acceso hasta el área reservada, no sólopor la cercanía sino también por el excelente estado de los caminos que la conectan con las porterías Sarmiento y Laguna Amarga, que sirven de entrada al parque. De todas formas, desde Argentina es también posible llegardesde El Calafate, en un viaje de algo más de cuatro horas y casi 250 kilómetros de distancia. Varios transportes cubren esta distancia a diario, enespecial en los meses de verano.

Pasión de senderistas

Más allá de las bellezas naturales encerradas en su paisaje, Torres del Paine es un sitio ideal para el trekking. Decenas de miles de personas llegan al año hasta aquí para fatigar sus numerosos senderos, trazados como parte de varios circuitos de diferentes intensidades y longitudes que incluyen no sólo refugios especialmente adaptados para los caminantes sino,también, algunas variantes de alojamiento muy novedosas, como el glamping, una combinación de camping y glamour que permite disfrutar del espíritu aventurero de un campamento, sin dejar de ladoel confort y algún lujo inusual montado bajo la tienda, como una cama de suaves sábanas blancas o una ducha con agua caliente montada sobre un piso de madera.

Entre los numerosos caminos se destaca especialmente el llamado Circuito W, un sendero que bordea el lago Nordenskjöld por el valle del río Ascencio, llega hasta los pies mismos de las Torres del Paine, sigue rumbo hacia el Valle del Francés y el glaciar Grey, para luego concluir en la zona de la guardería lago Pehoé. Este circuito, el más frecuentado por quienes llegan hasta el Parque, tiene una extensión de 50 kilómetros y exige no menos de cuatro días de caminatas de intensidades medias y altas. De similares características, aunque bastante más extenso y por ello más exigente, el Circuito Grande es otro de los recorridos buscados por la mayoría de los senderistas.

Con una longitud de 120 kilómetros, demanda un mínimo de siete días de andar y rodea en su totalidad los macizos del Paine, orilla el lago Dickson y el río Los Perros, llega luego hasta el lago Grey ytermina generalmente en el Refugio de Montaña Paine Grande, desde donde se puede abordar un catamarán hasta el denominado sector de Pudeto.

Avistaje de fauna

Obviamente, hay también muchos senderos preparados para caminatas cortas, de apenas unas pocas horas de duración y escasas exigencias físicas. “Yasea por un día o por una semana, Torres del Paine ofrece rumbos para todo tipo de senderistas. Por algo se considera a este lugar comouna de las capitales mundiales del trekking, con gente que viene desde Europa o los Estados Unidos para caminar por las huellas, deslumbrarse con unpaisaje que les resulta siempre conmovedor y también avistar a numerosas especies propias de la fauna patagónica, como elguanaco, el ñandú, los flamencos que suelen encontrarse en algunos lagos, los cisnes negrosque son tan característicos de la zona y, por qué no, algún puma”, señala Arturo Báez Hernández, gerente de Kipaventour Patagonie, una de las agencias turísticascon mayor experiencia en lo que a aventuras en las Torres del Paine se refiere.

“A los visitantes –agrega– lesencanta caminar y caminar, detenerse en los rincones a mirar un glaciar, o un lago, o un pico nevado. Pero nada es comparable con llegar hasta los pies de las tres torres y mirarlas al amanecer,cuando el sol las mancha de un rojo tan intenso que parece irreal”. Iluminados por el fuego del primer sol del día, los macizos verticales del Paine son un espectáculo que jamás se podrá olvidar.

Nota publicada en la edición 478 de Weekend, julio de 2012. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al Tel.: (011) 4341-8900. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

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